Me gustaría retomar otro de los pasajes del excelente libro de Daniel Innerarity: “El Futuro y sus Enemigos”, alguno podrá pensar que quizás me estoy repitiendo, pero cuestiones que hoy en día me consta son objeto de debate en muchas organizaciones tienen que ver con el título de la presente reflexión.

Efectivamente, he tenido ocasión de escuchar en algunos foros afirmaciones acerca de que estamos asistiendo al final de los procesos de planificación estratégica en las organizaciones. Yo no me voy a manifestar en ningún sentido, cada organización deberá de conocer cual es el momento que le está tocando vivir y como afrontará mejor su futuro, pero en cualquier caso espero que las reflexiones que quiero compartir, os permitan tomar decisiones con menos urgencia e improvisación de lo, muchas veces, habitual.
Una primera manifestación evidente es que el futuro, si algo conocemos de él, es que es incierto sino no sería futuro. Dicho esto, también está bastante admitido que los procesos de planificación y prospectiva nos acercan futuros posibles y en todo caso deseables, pero en cualquier caso la incertidumbre del futuro es un invariante. Al mismo tiempo, existe una fuerte convicción de que toda reflexión sobre el incierto futuro, y su acción consecuente, tiene la virtualidad de que en cierta medida puede llegar a influir sobre el futuro real.
Si nos paramos a pensar por un momento en la actividad humana en general, es bastante claro y observable toda esta actividad humana afectará al futuro de nuestra sociedad y las servidumbres actuales son claras, un ejemplo más que evidente de todo esto es el medio ambiente.
Recordar en este punto, una de las multiples acepciones del concepto de la Innovación aquella que se refiere a que la innovación supone de alguna manera una apuesta y un riesgo por tratar de visibilizar o reducir la incertidumbre del futuro. Predecir algo sobre el futuro implica, en cualquier caso una forma de planificación, que será tanto más racional, cuanto menos compleja sea la situación o escenario de partida.
Paradójicamente la validez y acierto de los pronósticos no se mejoran por el progreso del conocimiento, sino se reducen. Aunque nunca hayamos dispuesto más datos acerca del mundo y de nosostros mismos, el futuro es cada vez menos trasparente.
El conocimiento del futuro presupone:
- Identificación de lo nuevo con un carácter de conjetura o apuesta.
- Observación del presente como base de toda predicción para así poder pasar del diagnóstico al pronóstico en base a espacios de posibilidad.
- Conocimiento práctico y orientar las acciones y actitudes anticipativas de acuerdo con el futuro deseable.
A veces es claro que una disciplina con interés práctico, está claro que su finalidad más acertada sería que , en virtud de la correspondiente intervención, sus pronósticos pesimistas fueran desmentidos y los optimistas se quedaran cortos.
La predicción o anticipación del futuro deberá hacerse de la manera más reflexiva posible pero, eso si, siendo conscientes de sus propios límites. La configuración del futuro se ha de llevar a cabo con la mayor reflexividad y conciencia de sus propios límites, de una manera coordinada y flexible y apoyándose en sistemas de cooperación.
Para elaborar un proyecto concertado no es necesario tener una idea determinista del porvenir. Los colectivos humanos vinculados por un proyecto concertado tienen superioridad sobre los que no está vinculados.

Proyecto Concertado
Partiendo de que los entornos de hoy en día son absolutamente abiertos, una sociedad vinculada en torno a un proyecto concertado supera mejor dichos entornos.
Quisiera terminar está reflexión sobre la idea de la responsabilidad con algunas sentencias menos habituales en torno a la responsabilidad:
- La idea de responsabilidad está asociada al pasado, pero tenemos que pensar que a pesar de la incertidumbre del futuro existe un responsabilidad del porvenir.
- Somos responsables frente a lo inevitable en lo que tiene que ver en como nos preparamos y gestionamos las eventualidades.
- Se trata de reducir el riesgo de las dinámicas incontroladas a través de la producción de capital social, conocimiento compartido y estructuras de cooperación, además de una inquebrantable actitud de aprender a navegar y sortear los obstáculos sin perder el equilibrio.

Buscando casos concretos que nos ayuden a materializar el concepto de “







