Entre otras referencias analizadas para abordar el diseño del Modelo Conceptual del Sistema de Indicadores que desde Innobasque se está llevando a cabo dentro del proyecto Diseño de Implantación del Sistema de Indicadores para la Segunda Transformación Económica y Social, cabe destacar el modelo desarrollado fruto del proyecto Jakinbask, perteneciente al programa Etortek del Gobierno Vasco y coordinado por Tecnalia y que ha dado lugar al libro “Territorios Inteligentes: Dimensiones y Experiencias Internacionales” presentado el 2 de febrero de este año.

Como se indica en la nota de prensa emitida, el modelo “concibe el desarrollo sostenible como la combinación de factores económicos, sociales y medio-ambientales, donde las ciudades representan el escenario clave. La innovación, la creatividad y el talento destacan entre los factores económicos de este modelo de desarrollo mientras que la eficiencia energética y la reducción de emisiones son claves desde la esfera ambiental. Los nuevos modelos de gobernanza representan un factor estratégico para el desarrollo sostenible, donde la calidad de vida de las personas y la cohesión social son los objetivos últimos de este nuevo modelo. Las tecnologías limpias y las de información refuerzan el valor competitivo del modelo“.
Pero ¿cómo encaja el cibespacio en este modelo? Según Julen Iturbe, “aunque la geografía es motor de crecimiento sentimiento“, existe un espacio hyperlocal que surge cuando las personas se comunican y conforman una nebulosa de opinión en torno a un punto geográfico concreto, de forma que “el territorio físico se recrea al dotarlo de mayor conectividad”. Por lo tanto, ante un futuro donde el ciberespacio está tomando mayor relevancia en nuestras vidas, ¿tienen sentido hablar de modelos de desarrollo que se basen únicamente el “territorio fisico”? Quizás tendríamos que profundizar más en nuevos conceptos como el territorio liquido para desarrollar modelos mejor adaptados a la realidad futura.
Nota. La imagen está tomada del resumen publicado en Google.







La cuestión es cómo se interrelacionan, cómo convergen y divergen, cómo se influyen y retroalimentan. ¿Pierde peso el espacio físico ante el digital?, ¿la socialización de las nuevas generaciones va a producirse en gran manera en lo digital?, ¿tuenti es un territorio?
Ya ves que sobre todo tengo preguntas.
Decía el profesor de INSEAD Soumittra Douta en una visita reciente que hizo al País Vasco, que la innovación comienza siempre por hacerse las preguntas correctas.
No es fácil encontrar las respuestas a cómo va a afectar el desarrollo de estas herramientas de conectividad a la economía, a la industria. Son herramientas que llegan en un momento en el que emergen además nuevos paradigmas organizativos para hacer frente a una situación que exige respuestas nuevas. Y en el que las sociedades buscan nuevas formas de organizarse, más participativas que la democracia parlamentaria.
Pienso que lo importante no es ahora tener las respuestas, sino acertar en las preguntas, y las que abre Alaitz y profundiza Julen (en este comentario y en muchos de sus posts artesanos), me parecen muy acertadas.
Aunque para encontrar la respuesta, me temo que tendremos que innovar…
[...] de oportunidades (de negocio, y más) a través de jornadas, conferencias, encuentros… De conectividad en definitiva. Y de identidad fractal, produciendo híbridos comunicativos (jornadas sobre las [...]