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Recientemente en el marco del Foro de Innovación de las Américas ´09  hemos conocido al detalle el Sistema Nacional de Investigadores del Uruguay (SNI), puesto en marcha a partir de este año 2009, sin duda una best practice a tener en cuenta.

A través de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación,   Uruguay integra a sus investigadores en forma de sistema, evaluándolos y categorizándolos. Se seleccionan aquellos investigadores que demuestran haber alcanzado antecedentes mínimos de formación y de producción científica documentable, independientemente del centro académico o de investigación al que pertenezcan o estén adscritos. Se analiza especialmente su producción de los últimos 5 años.

El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) se creó con los siguientes objetivos:

-          Fortalecer y expandir la comunidad científica.

-          Identificar, evaluar periódicamente y categorizar a todos los investigadores que realicen actividades de investigación en el territorio nacional o que sean uruguayos trabajando en el exterior.

-          Establecer un sistema de apoyos económicos que estimule la dedicación a la producción de conocimientos en todas las áreas del conocimiento, que serán otorgados por procedimientos concursables.

En la primera convocatoria de 2008 de este Sistema Nacional de Investigadores (SNI), se presentaron 2.153 candidatos y tras un riguroso e independiente proceso técnico de evaluación se han aprobado los primeros 1.017  investigadores integrantes del SNI.

Se distribuyen entre investigadores activos residentes en el Uruguay, pasivos que residen fuera del país y eméritos. Los activos de dividen a su vez entre “candidato a investigador” y 3 niveles, según su categoría académica y de excelencia.

A partir de ahora el país conoce con que comunidad científica cuenta y se fomenta la investigación en las diversas áreas del conocimiento.

Los investigadores reciben un estímulo económico, a modo de gratificación, libre de impuestos (aparte de sus sueldos), que según el nivel oscila entre unos 300 y 600 dólares mensuales.

El Sistema los evalúa cada 2 años. Los CVs de todos ellos, integrados en este Sistema Nacional de Investagadores, pueden ser consultados libremente, por disciplinas académicas en la web de la ANII

Comentarios que me trasmitieron algunos de estos investigadores:

“Por dos años nos pagarán mensualmente por ser investigadores del país y producir (no es mucho pero ayuda)”.

“Tiene la virtud de romper con el coto cerrado de la universidad estatal. No importa en qué centro universitario uno esté sino lo que produzca”.

“Es un primer gran paso para este pequeño país”.

 

Bonus track – Homenaje a un gran uruguayo (con cariño para Isabel Vives)

benedetti en omnibus 

LA GENTE QUE ME GUSTA…   

Primero que todo: Me gusta la gente que vibra, que no hay que  empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace…

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con  argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados.

Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haberla tenido a mi lado, me doy por bien retribuido.

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1929 – Montevideo, 17 de mayo de 2009)

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5 comentarios en “Sobre sistemas nacionales de investigadores”

  1. Itzi says:

    Como ya te he transmitido esta mañana Paul (esa es la ventaja de trabajar a 2 metros de distancia)….una best practice a tener muy en cuenta.

    En los últimos años, el nº de licenciados/as en carreras científicas está descendiendo de manera progresiva e iniciativas como el SNI podrían resultar muy positivas para estimular las vocaciones científicas que tanto nos hacen falta para mantener y mejorar nuestra calidad de vida.

    Como reza el eslogan de la Campaña de Becas de la Fundación Iñaki Goenaga (aprovecho para hacer publicidad ;) ) “En los próximos años alguien revolucionará el sistema económico con un modelo más equilibrado, diseñara aviones impulsados por energía solar o desarrollará una vacuna contra el cáncer de mama.
    Queremos que seas tú.

  2. Como investigador con cerca de 40 años de experiencia tanto en investigación científica como tecnológica, así como en su gestión, me gustaría destacar un par de aspectos del SNI que, uno por la positiva y otro por la negativa, pueden tener gran relevancia y por eso me gustaría comentarlos con motivo de la nota de Paul.

    Para concursar al SNI, los investigadores incluimos nuestros datos curriculares en línea, en una página que con esa información genera un CV con formato estandarizado.
    Esta base de datos le permite a la ANII, además de evaluarnos y categorizarnos, procesar esa información para elaborar indicadotres de resultados del sistema de I+D+i, a través de un software incorporado desde el principio al sistema con ese fin.

    Combinando la info disponible en esa base de datos con la de la base de datos de los proyectos financiados por la ANII (que es el principal financiador de la I+D+i tanto en el sector público como en el privado), se dispone de información muy relevante para el diseño, ejecución y monitoreo de las políticas nacionales en esta área.

    En un país que no ha tenido indicadores suficientemente confiables de los resultados de las actividades de I+D+i, ni del nivel y el impacto de las correspondientes inversiones, ni de la proporción de estas últimas que fueron hechas por el sector público y por el privado, así como de las fortalezas y debilidades en las diferentes áreas del conocimiento que tiene el Uruguay, ni de los sectores económicos más o menos innovadores y su impacto en la economía del país, este nuevo y comprehensivo sistema de información es estratégicamente mucho más relevante que la categorización y estímulo de los investigadores que le dió nacimiento.
    Para mí este es un gran paso adelante para facilitar el diseño de polítcas de I+D+i que tengan un significativo impacto socio-económico en Uruguay. Permite también monitorearlas y modificarlas sobre la marcha, de acuerdo a sus resultados y en tiempos cortos, en un país de 3 millones de habitantes.

    De hecho una de las áreas de gestión de la ANII se dedica exclusivamente al diseño y monitoreo de este tipo de indicadores para hacer posible la evaluación de las estrategias e instrumentos de política de I+D+i que lleva adelante el país.

    Por otro lado, una debilidad del SNI está relacionada con el sistema de evaluación de los investigadores.
    El mismo adolece de un problema antiguo y expandido por el mundo, ya que usa criterios de evaluación que valoran sobre todo la actividad de investigación científica, pero no le dan similar valor a la actividad de investigación tecnológica (la que no se puede medir únicamente a través de papers ni patentes).

    No es un problema fácil de resolver, pero para una Agencia que es de Investigación e Innovación y que tiene en el corazón de su estrategia el promover de forma prioritaria la valorización del conocimiento, es urgente superar esta debilidad en la evaluación, generando nuevos criterios que estimulen la investigación en el átrea tecnológica de forma equivalente a la realizada en el área científica. No es fácil, pero sí es imprescindible, así que hay que intentarlo.

    Habiendo hecho recientemente un trabajo de campo en Euskadi, estudiando su sistema de innovación, sus instituciones, sus actores y su historia reciente, estoy impresionado por la estrategia decidida y sostenida del sector público vasco para promover la valorización del conocimiento con instrumentos tan relevantes como efectivos: los Centros Tecnológicos y los Parques Tecnológicos.
    Tal vez por eso en este momento, al leer la nota de Paul, me planteo especialmente en Uruguay un enfoque parecido que impulse sólidamente tanto a la demanda de conocimiento por parte del sector productivo como al sistema de generación de conocimiento.
    Pero que lo haga con instrumentos que, como los vascos, aseguren que esa demanda pueda ser satisfecha por instituciones y personas del lado de la oferta que pongan por delante el valor social de su trabajo como investigadores y asuman con compromiso social y realismo la etapa muy joven aún de desarrollo del sistema nacional de innovación que nos toca vivir.

    Me parece crítico que los investigadores se den cuenta que esa etapa no es la misma que la que vivieron en los países en cuyas universidades muchos se formaron como investigadores y desde donde, en algunos casos, se arrastran valores que pueden ser válidos en las condiciones vigentes en esas sociedades con sistemas de innovación más maduros, pero pueden no ser tan válidos aún en la etapa en que está la nuestra donde la cadena de valor del conocimiento no está bien articulada.

    Un avance del tipo que planteo no debe ser hecho a expensas de la calidad, sino buscando criterios de calidad equivalentes pero que se correspondan con los diferentes entornos de investigación que todos estamos de acuerdo que son necesarios. No debe haber investigadores clase A (científicos) y clase B (tecnológicos), porque eso tira por tierra toda estrategia de valorización del conocimiento.

    Por eso, además de los muy importantes programas de financiación de la I+D+i que va construyendo la ANII, el SNI debe cuidar de generar estímulos para ambos tipos de investigadores y no sólo para los que son más fáciles de evaluar.

    Aunque la financiación es muy importante y necesaria, lo más relevante son las personas, sus talentos y sus valores. De estos últimos ningún sistema puede olvidarse sin arriesgarse al fracaso.

    Barcelona, 4 de junio de 2009.

  3. Jaska says:

    Hola,

    Me alegro mucho ver que en Uruguay, por cierto que país mas acogedor, existe una iniciativa para contratar los mejores investigadores. Con la misma idea en España existe ya 8 años el programa llamado “Ramón y Cajal” que ha conseguido atraer muchos españoles y no españoles con un CV muy competente.

    Una pega, me parece poco útil que a científicos en Uruguay se les evalúa cada 2 años. Es poco tiempo para que un investigador demuestre su capacidad. Un tiempo más real seria una evaluación científica cada 5 años.

  4. Paul Ortega says:

    Eskerrik asko por vuestros comentarios.

    Itzi: Sin duda, el Programa de Becas de la Fundación Iñaki Goenaga para investigadores/as es también una best practice y una referencia clave en Euskadi. No podemos menos que animarte y felicitarte por tu excelente trabajo.

    Alberto: Mil gracias por completar la información y atinada valoración del SNI del Uruguay. ¡No existe nadie más cualificado que tú para ello!.
    ¡Mil gracias también por tu sabio y emocionado testimonio sobre Euskadi y la reflexión de cara al Uruguay!
    Recuerda que con toda la admiración que te tenemos, esperamos ansiosos que nos escribas algún post en Thought in Euskadi.

    Jaska, maitea: Dobro, dobro. Estamos encantados que una investigadora de tu talla nos lea y nos haga llegar comments.
    Gracias por la referencia del Programa Ramón y Cajal. Aunque a decir verdad el Sistema Nacional de Investigadores del Uruguay no hace tanto hincapié en el estipendio o beca para l@s investigadores/as sino que la fuerza que tiene es que crea un sistema por el que integra y monotoriza tod@s l@s investigadores/as de nivel del país (no se trata en realidad de un programa de ayudas). Este sistema pasa a ser un instrumento excelente para el Uruguay para abordar sus políticas nacionales de investigación.
    Pensamos que este modelo podría estudiarse para Euskadi.

    ¿Y de Mario Benedetti? El otro día me tomé un café con mi amigo “Pato” en el boliche donde Benedetti comía todos los días hasta que a primeros de mayo lo ingresaron en el hospital y también en la librería más bonita de la Ciudad Vieja me compré un ejemplar de su libro “Montevideanos”, su primer gran éxito.

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