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“(…) Creemos que cada ser humano comienza a poder elegir tomar el compromiso de su propio futuro y no ser una mera víctima de los acontecimientos. La imaginación y la creatividad de cada individuo, combinadas con un mayor sentido de la responsabilidad social, pueden contribuir a cambiar nuestras actitudes y hacer que nuestras sociedades puedan hacer frente a las crisis que preocupan al mundo (…)” (Fragmento de la Declaración del Club de Roma)

“Sembremos la llanura antes de arar la loma”. (Pablo Neruda)

Chile - Fuente - Astrored 

Fuente: AstroRED

Pensamos que es muy positivo que los países con sus sociedades aborden las decisiones críticas de su futuro y que tengan el coraje de hacer sus apuestas de manera acertada. Nos parece interesante para esta reflexión recoger el caso chileno, tal como sus propios protagonistas lo expresan. Recordamos que la República de Chile está considerado el 2º país más innovador de América Latina, tras Brasil. (Esperamos que ningún amigo mexicano, colombiano o uruguayo esté en desacuerdo).

Cuentan en el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad de Chile que en Chile se habían planteado como meta para los próximos años poder mantener el crecimiento sostenido de al menos el 5% anual. (“Pasar de ser un país medio a un país desarrollado”). Este objetivo supondría que el país se colocaría en P.I.B. per cápita a los niveles de países punteros como Canada, Hong Kong, Finlandia o Australia y poder superar incluso a Reino Unido, Suecia o Francia.

De 1986 a 1997 Chile había conseguido unos crecimientos anuales por encima del 7%. Con la crisis asiática bajan al 3,5% anual y ya no retoman a niveles de crecimiento anteriores, pese a haber sido un país ejemplar en la aplicación del  Consenso de Washington y medidas liberalizadoras.

En 2004 se preguntan (a través de un equipo de expertos convocados por el Ministro de Hacienda) qué pasa, por qué Chile crecía tan poco y por qué la productividad no era mayor. No había ya razones macroeconómicas, de ciclo económico.

Por tanto, por primera vez se plantean en Chile la necesidad de establecer, a través de una visión compartida entre todos los agentes implicados, una estrategia nacional de innovación para la competitividad, una estrategia para retomar el crecimiento.

Para ello, se crea el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) en 2005, consejo de carácter público-privado.

Este consejo llega a la conclusión de que “más de lo mismo no es suficiente”. Deben generar una inflexión y pasar de una economía de explotación de materias primas, de recursos naturales, productora de commodities (Chile exporta sobre todo cobre y celulosa), a una economía diversificada, a una economía basada en el conocimiento con un capital humano más sofisticado, de calidad. Ven absolutamente necesario un cambio estructural radical en el país.

En ese momento ven claro que, de mantener exclusivamente una economía basada en materias primas y commodities (actividades económicas que, a largo plazo, sólo acaban produciendo rendimientos decrecientes), -pese a la indudable ventaja competitiva de ser el primer productor mundial de cobre (y representar este mineral alrededor del 30% de las exportaciones del país)-, Chile iría poco a poco reduciendo sus crecimientos anuales.

Este cambio radical que deben hacer, consideran, además, que debe abordarse con rapidez, en un corto período de tiempo, para pasar de una economía de desarrollo medio a una economía desarrollada.

Para abordar este gran desafío, Chile encargó 2 estudios internacionales sobre el país:

  • Structural Transformation in Chile (Junio 2007) de Ricardo Hausmann y Bailey Klinger, del Center for International Development, Harvard Kennedy School. Este estudio analizaba de forma dramática que Chile iba a perder el dinamismo económico de los últimos años, ya que se comprobaba que no se había dado ninguna diversificación en la exportación en los últimos años (“nada nuevo había ocurrido en los 10 últimos años”). Y planteaban que Chile hiciera un “salto a la asiática” abordando una fuerte y rápida industrialización (“de forma voluntarista” en palabras del Presidente de la CNIC) y apostando por nuevos sectores donde se concentra la posibilidad de innovar y ser más competitivos, sacrificando el desarrollo de algunos sectores tradicionales.
  •  OECD Reviews of Innovation Policy: Chile (Noviembre 2007).

 Decidieron apoyarse en la evaluación de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) (organización a la que Chile aspira a incorporarse pronto), en la medida que éste, a diferencia del de Hausmann y Klinger, considera compatible mantener y combinar una economía basada en los ricos recursos naturales del país con la decidida apuesta por una economía del conocimiento:

  • “En la transición hacia un mayor crecimiento impulsado por la innovación, Chile debiese aprovechar sus fortalezas y ventajas comparativas mediante el fortalecimiento de aquellos clusters incipientes, principalmente basados en recursos naturales, con el fin de desarrollar prácticas innovadoras que ayuden a transformar en ventajas dinámicas las actuales ventajas estáticas de la economía chilena”. 
  • Para ello se puede incentivar tanto el desarrollo de nuevas actividades, mediante la incorporación a la base exportadora de productos con alto valor agregado (más sofisticados), como la mejora de productos y servicios especializados originalmente enfocados a los clusters basados en recursos naturales”.

 Esta será la opción, la apuesta que Chile haga. A partir de ahí, Chile formula su Estrategia Nacional de Innovación para la Competitividad  (con una visión compartida público-privada sobre la misma) en torno a 3 pilares fundamentales de la innovación: 

  • Capital Humano de Calidad
  • Innovación Empresarial (creación de valor)
  • Ciencia de base con orientación estratégica

 Esta Estrategia se apoya en una institucionalidad eficiente para la innovación (con una foco especial en regiones), orientada a la competitividad y bajo un criterio de selectividad.

 (Se puede seguir este relato a partir de la página web del CNIC  y a través de alguna de las ponencias de su Presidente Dr Eduardo Bitrán Colodro. Recomendamos la que pronunció en el Foro de innovación de las Américas, FIA (24/05/2009) .

 Finalmente, además del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, CNIC, y del propio Gobierno con su Comité Interministerial para la Innovación, de Chile merece la pena resaltar también el resto de las instituciones insertas en el Sistema Nacional de Innovación: la Corporación de Fomento de la Producción, CORFO, agencia de desarrollo económico,  y la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT, centrada en la formación de capital humano avanzado y el desarrollo y fortalecimiento de la base científica y tecnológica.

Chile Sistema Público de Innovación

Deseamos el mayor de los éxitos a Chile en sus apuestas (no dejamos de preguntarnos qué hubiera pasado de optar por el enfoque Hausmann-Klinger), que vendrá muy bien a toda la región de América Latina y el Caribe. 

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