Si algo hemos tenido claro desde un primer momento en Innobasque ha sido la idea de visualizar nuestra organización en su sentido más amplio – es decir, incluyendo a los socios, las alianzas y la comunidad de innovadores – como una gran plataforma público-privada- social*. Una idea que nace de las siguientes premisas:
- Sincronismo: El progreso sostenible pasa por impulsar la innovación en el ámbito social y equiparar su velocidad de innovación a la que hemos alcanzado en el ámbito técnico-económico. Actualmente el desequilibrio llega hasta tal punto que afecta a la propia innovación técnico-económica: el sistema económico ve cómo administraciones, el sistema educativo e incluso muchos colectivos sociales no son capaces de seguir su velocidad de progreso.
- Cooperación: El nivel de interdependencia existente implica que no hay empresa, gobierno o país que hoy en día sea capaz por sí solo de hacer frente con éxito a los retos a los que se enfrenta. Las organizaciones son cada vez más conscientes que son parte de “ecosistemas” sobre los que tienen un control parcial.
- Autogestión: Cualquier persona puede ser un innovador extraordinario, más si tenemos en cuenta que hoy en día en nuestra sociedad la educación es un recurso al alcance de todos, ya no es cosa de unos pocos. En consecuencia, tanto los gobiernos como las empresas tienen a su alcance una fuente de conocimiento y compromiso inagotable (ver concepto User Innovation). Para aprovechar dicha fuente de conocimiento es necesario evolucionar hacia nuevas formas de relación que pasan inexorablemente por ceder cuotas de poder y fomentar la auto-gestión. Así, los gobiernos que busquen bien la involucración de la sociedad, por ejemplo para hacer frente a retos como el incremento del gasto socio-sanitario o la dependencia energética, o bien el compromiso social de las empresas en busca del desarrollo local, deberán estar dispuestos a diseñar nuevos marcos de actuación y delegar parte de sus funciones y decisiones. Del mismo modo ocurrirá para aquellas empresas que busquen el compromiso de las personas.
En definitiva, se trata de una plataforma que trata de impulsar el cambio bajo la búsqueda de nuevas formas de hacer, de gobernar y de gestionar. Una plataforma que trata de impulsar la innovación no tanto desde el punto de vista tecnológico, como ha venido ocurriendo en el último siglo, sino en la forma en la que se gobierna y se gestiona tanto la propiedad común como la propiedad privada.
Reconforta ver cómo parte de este planteamiento está soportado nada más y nada menos que por la Nobel de Economía Elinor Ostrom (por cierto, la primera mujer de la historia que consigue este galardón, “aunque seguro que no será la única”, como ella misma expresaba). En palabras del Comité del Nobel:
“Elinor Ostrom ha puesto en cuestión la afirmación convencional de que la gestión de la propiedad común suele ser ineficiente, razón por la cual debería ser gestionada por una autoridad centralizada o ser privatizada. A partir de numerosos estudios de casos de manejo por parte de sus usuarios de bancos de pesca, pastizales, bosques, lagos, y aguas subterránea, Ostrom concluye que los resultados son, en la mayoría de los casos, mejores que en las predicciones de las teorías estándar. Sus investigaciones revelan que los usuarios de estos recursos desarrollan con frecuencia sofisticados mecanismos de toma de decisiones, así como de resolución de conflictos de intereses, con resultados positivos”.
En definitiva, Ostrom cree en el poder de los ciudadanos para auto-organizarse a nivel local y gestionar con éxito los recursos comunes en lugar de tener que ser manejados por el Gobierno o empresas privadas. Es decir apuesta por la colaboración Sociedad-Gobierno. Tal como dijo “estamos ignorando que los ciudadanos pueden hacerlo en vez de tener a alguien en Washington dictando las leyes”.
Una sociedad como la nuestra con una histórica tendencia para participar y asociarse, palpable en todos los ámbitos de la sociedad, desde las cooperativas empresariales hasta los txokos pasando por los grupos reivindicativos o las cuadrillas, parece disponer de los mimbres suficientes para abordar con éxito este cambio. Eso sí, siempre y cuando la urgencia del momento se lo permita.
(*) Más documentación:
- Lo público, lo privado, lo compartido
- We band of brothers
- Sobre las respuestas adecuadas al imperativo de la innovación
(**) PD: Como lectora de soitu.es, quería realizar mi pequeño homenaje a este proyecto exclusivamente digital que se despide tras 22 meses de andadura. En estos casos, sólo queda seguir siendo fiel a uno mismo: “Stay Hungry. Stay Foolish”.







Buen post
Por cierto teneis el contacto del k lleva el Living Labs de EDERLAN?
1000 Gracias!!!
Esteban
Estupendo post Alaitz que me parece además que suma sobre el de Ignacio de anteayer,
Hay que recuperar la línea editorial y estos dos posts me parece que dan en el clavo – que últimamente algunos nos hemos ido por las ramas ; )
[...] casos concretos que nos ayuden a materializar el concepto de “Alianza Público, Privada y Social”, el pasado viernes tuvimos la oportunidad de asistir a una sesión sobre Experiencias de los [...]
¡Muchísimas gracias a los tres!
Esteve, estoy tratando de localizar la persona. Te digo algo a lo largo de esta semana.
Zoragarri iruditu zait.
Por aportar un granito de arena. Estamos en este momento en la ocasión que querría cualquiera. Cualquiera responsable, se entiende.
En la colaboración privado-pública (altero el orden a posta) que es Innobasque, observaremos el alcance de nuestras fuerzas en el campo de la autonomía, la autogestión, en definitiva la responsabilidad de los agentes.
Buena suerte.
[...] En varios posts nos hemos referido ya a la colaboración público-privada, o privado-pública, que en estos últimos días de nuevo me han ocupado alguna conversación (si os parece, en el resto del post hablaré de ppp – public private partnership, para simplificar). [...]