
¿En qué área del cerebro reside la creatividad? Este tipo de cuestiones nos fascinan porque dan lugar a titulares llamativos. La búsqueda de las bases neurobiológicas de la creatividad lleva a una conclusión: No hay un área específica de la innovación. Dicho de otro modo: En todas y en ninguna.
No obstante, se van sabiendo más cosas gracias al estudio de pacientes especiales con nuevas tecnologías. En los años 60 del pasado siglo, Sperry y Gazzaniga estudiaron pacientes a los que se había separado ambos hemisferios cerebrales como tratamiento de epilepsia grave para evitar la propagación de los ataques de una parte a otra del cerebro. Esto permitió estudiar la función de cada hemisferio cerebral de manera individual y comprobaron que el hemisferio cerebral derecho estaba más implicado en funciones creativas mientras que el izquierdo era más analítico, responsable de la mayoría de aspectos de la comunicación (lenguaje oral, escrito y corporal), de las capacidades matemáticas y de hilar los pensamientos.
El hemisferio derecho procesa imágenes, melodías, patrones complejos como la expresión facial, la orientación del cuerpo en el espacio. Los estudios de activación cerebral durante la realización de actividades creativas apuntan también en esta dirección. Más tarde se comprobó que pacientes con lesiones de la parte derecha del cerebro pierden su talento creativo para la pintura, la poesía o la música.
Alice Flaherty es una neuróloga que experimentó en sus propias carnes un problema curioso: coincidiendo con dos embarazos sufrió sendos episodios de hipergrafia (deseo incontenible de escribir). Se pensó que podía deberse a la depresión postparto pero en realidad había una inflamación del lóbulo temporal izquierdo. Algo parecido sucede en personas con una forma de demencia llamada demencia frontotemporal que se caracteriza por una atrofia progresiva de la parte frontal y temporal de un hemisferio cerebral.
Cuando la atrofia afecta al lado izquierdo del cerebro, y sobre todo a la parte temporal, brotan las más variadas dotes artísticas, desde pinturas hasta composiciones musicales. Es como si estas dotes se liberaran del control ejercido por los lóbulos temporales. Sucede lo mismo en el caso de los brotes maníacos. No obstante, no todas las ideas que surgen del cerebro son innovadoras. Una idea creativa debe ser útil, relevante y efectiva y debe encajar en un contexto cultural determinado que dé sentido a lo creado. Estos condicionantes los pone el hemisferio izquierdo que fiscaliza y controla las “locuras” del derecho.
En definitiva, todo el cerebro entra en acción cuando se está en pleno proceso creativo. Posiblemente el acto creativo está escrito en códigos que reclutan muchas y diferentes redes neuronales que son además cambiantes en el tiempo lo que dificulta mucho su comprensión neurobiológica definitiva.







La verdad que este tema me atrae como la luz a las polillas. Me fascina la creación, y la entiendo como algo colectivo, como el despliegue historico que termina en un chispazo en un momento del tiempo en un cerebro creativo.
Pero tengo muy claro que al igual que nuestro cerebro se apoya en todas las neuronas para dar luz a las ideas, en la sociedad nos apoyamos en el conocimiento de todos para crear.
Este post lo veo muy unido al que ha escrito Paul Ortega, uno a nivel nano y el otro a nivel macro: Sobre Parag Khana, un buen ejemplo de talento Hollyworld
Hola, este tema es fascinante, es increíble lo que los humanos somos capaces de crear, de hacer con un organo del cuerpo que es sumamente increíble, es como pensar que tenemos el mundo en nuestras manos, que somos capaces de lograr cualquier cosa que nos propongamos, con tan solo usar el “cerebro”.
Una entrada muy interesante. Aún queda muuuucho por aprender del cerebro. Por cierto, te cojo prestada la imagen. Graciaaaas!