En mayo el presidente del Gobierno anunciaba que los 420.000 niños de quinto de primaria empezarían este curso estrenando aulas con pizarra digital, conexión inalámbrica a internet y un portátil que se podrán llevar a casa para hacer los deberes. Se trata del proyecto “Escuela 2.0“, un polémico y ambicioso proyecto que no sólo se refiere a la dotación de nuevas infraestructuras tecnológicas, sino que implica un tremendo proceso de cambio en las técnicas de enseñanza donde el profesorado, formado bajo un paradigma de aprendizaje y conocimiento basado en las infraestructuras propias del siglo XIX de libro y pizarra, deberá volver a “aprender a enseñar”. En vista a este reto, y como consecuencia de una confluencia de inquietudes en torno a la educación y el uso de las nuevas tecnologías, en la última reunión del Consejo del área de Innovación Social de Innobasque, se decidió iniciar la configuración de un proyecto, con posible participación europea, para acompañar y apoyar este proceso de cambio. El objetivo es contribuir a que el profesorado comprenda qué supone aprender con nuevos lenguajes y contenidos digitales, nuevas herramientas tecnológicas y en nuevos espacios virtuales, es decir, impulsar la innovación pedagógica (poniendo quizá la tecnología como excusa, dicho sea de paso).
En este sentido, sorprende leer noticias como la que hoy podemos encontrar en El Correo, que nos informa como una ikastola ha expulsado a un profesor por usar los ‘blogs’ como método de enseñanza, alegando la utilización de un soporte que “no se ajusta a los parámetros”. Al margen de que hayan podido ser otros los motivos de la expulsión del profesor, resulta una paradoja observar cómo mientras desde diferentes frentes se está tratando de impulsar un movimiento de cambio y adaptación de las técnicas de enseñanza, algunos pioneros, que con visión y mucho esfuerzo decidieron hace tiempo iniciar ese camino en absoluta soledad, se encuentran con semejante compensación. Se trata de “la Maldición del Pionero“, de la que la historia está repleta de casos, aunque no por ello nos evita, como buenos humanos, seguir cayendo una y otra vez en la misma piedra.
Nota: La imagen está tomada de La Posada.net y es del vuelo que realizó el 15 de mayo de 1793 Diego Marín Aguilera, un ingenioso pastor de Coruña del Conde, que después de volar unos 360 metros (”432 varas castellanas”) en un gran avión de plumas, vio como sus convecinos al enterarse de lo acontencido, se mofaron creyéndole loco e incendiaron el aparato. Tuvo que trascurrir más de un siglo para que los hermanos Wright inventaran el avión.







En el colegio de mi hijo (Jesuitas de Donosti), no hay noticias de portátiles para los alumnos, ni de pizarras digitales ni de formación del profesorado.
Poner tanto énfasis en la cacharrería no trae nada bueno, ¿verdad? Aunque eso llegue hay que tener en cuenta que son profes y profas quienes tienen un marrón delante. Necesitamos metodología. Bueno, vale, siempre pueden pedir a los alumnos que busquen “China” en Google. Ya está.
¿Y por qué no hablamos de la SUERTE del pionero?
Porque, ¡¡lo que se disfruta con el viento de frente, sin nadie que nos proteja, sabiendo que te la estás jugando, y, sobre todo, haciendo lo que tienes que hacer¡¡, eso es impagable.
No quiero ser frívolo. Simplemente quiero ver la otra cara de la moneda.
La innovación tiene eso, RIESGO. ¿No lo sabíamos?
A cambio, es un motor impagable de aprendizaje y desarrollo personal.
Aunque, a veces, pueda parecer caro, carísimo, es mucho mejor que el no innovar.
La vida tiene eso, que es vida.
@Patinki, el proyecto ha sido aprobado este mes por el consejo de gobierno y su implantación se realizará a partir de convenios de colaboración entre el gobierno central y las autonomías. Según parece próximamente se comenzará con experiencias piloto. Ver: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/04/espana/1252069928.html
@Julen: totalmente de acuerdo. Entiendo que el meollo de la cuestión está en implantar nuevas técnicas de enseñanza. La “cacharrería” no es más que eso, “cacharrería”.
@Juan Mª: Da gusto ver que siempre hay alguien que nos muestra la otra cara de la moneda. Mil ezker!
Creo que es de justicia señalar cuál es el mejor ejemplo del mundo en incopororar las nuevas tecnología en el mundo educativo. Se trata del programa CEIBAL en el Uruguay. Realmente lo han hecho muy bien de la mano del modelo Negroponte (el tamaño y población reducida facilita las cosas):
http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/10/091014_ceibal_uruguay_mj.shtml
http://www.ceibal.edu.uy/
Hay quien dice que el Frente Amplio volverá a ganar de nuevo las elecciones en gran parte por la implementación de este programa. (Ya véis que invertir en eduación puede ser electoral). Sin duda, en el área rural de Uruguay la implementación de este programa es ya una verdadera revolución.