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Clowns sand frontères J´ai 10 ans

Erase una vez un pequeño y lejano país que hace muchos años sufrió una importante crisis. Ésta trajo inquietud por el futuro, miedo a perder el empleo y al cierre de empresas. La gente pasó a estar muy depresiva.

Se echaba en falta en las personas líderes ese brillo en la mirada que conduce a nuevos proyectos e iniciativas compartidas y que contagian al resto de la población para sacar lo mejor de cada uno. Nadie mencionaba ya los sueños imposibles, que tanto habían movilizado a la sociedad.

Es verdad que la crisis no estaba siendo tan dura como en otros lugares, ni se trataba de un momento económico tan severo como en alguna otra ocasión se había sufrido, pero por alguna extraña e incomprensible razón en ese pequeño y lejano país había cundido el desánimo como un fogonazo inesperado, sin pedir permiso, y sin una razón del todo clara.

(Inciso: la situación no era tan desesperada –en realidad se enmarcaba en una crisis mundial- y posiblemente en general no había tanta tristeza, pero los cuentacuentos nos vemos obligados a añadir dramatismo, exageración y emoción a la narración, no sea que se nos escape la audiencia y abandonen la zona de “speaker corner” en donde nos hayamos ahora encaramados).

Seguimos: 

Vivían en ese país unos honrados médicos que trataban de ayudar a la gente. Gracias a un golpe de fortuna se habían topado con un sorprendente remedio que empezaba a hacer milagros entre sus pacientes.

Un día recibieron a un peculiar grupo que, como explicaron que formaban equipo y sufrían exactamente el mismo mal, los atendieron conjuntamente en su consulta. Estos les contaron que eran las personas más tristes del mundo, que se sentían desdichados y desesperanzados de forma absolutamente extrema. Que no había ya nada que les animara y que no encontraban fuerzas para continuar.

Como en otros casos anteriores, los médicos pasaron a explicarles el remedio que habían empezado masivamente a recetar y tanto éxito estaba teniendo entre la población de este pequeño y lejano país:

“Veréis, existe un circo en nuestro país. Por favor, acudid a la función de esta tarde. En este circo actúa el grupo más extraordinario de payasos que jamás hayáis conocido. Ellos os impresionarán con su cálida y amistosa bienvenida y su sonrisa entusiasta. Ellos reciben a todas y cada una de las personas con idéntica amabilidad, aunque la gente aún entra al circo depresiva y abatida. Todavía abstraídos en sus problemas y tristezas muy pocos devuelven el saludo.

No obstante, a medida que transcurre la función, va teniendo lugar una lenta y mágica transformación. Los payasos inician un diálogo con ellos mismos, dirigido a todos los espectadores, en el que van comentando todo lo bueno que hay en este pequeño y lejano país. La evidente satisfacción que les produce hablar de las múltiples alternativas y  proyectos que ofrece el país es contagiosa. De repente también los espectadores empiezan a hacer lo mismo: se ponen a hablar y dialogar sobre todo ello de manera optimista. Cuando al final de la función cada espectador que va saliendo parece haberse sacudido de encima el halo de tristeza y dudas sobre el futuro, y cuando los payasos le despiden con una “¡Hasta la vista! ¡Qué tenga un buen día!”, todos responden ya con una abierta sonrisa. Están curados.

Amigos, estos payasos son el epicentro de una contagiosa oleada de buenos sentimientos, complicidad y colaboración que,  a través de los espectadores que acuden al circo, se extiende por todo el país. Estos payasos son unos conciliadores natos, una especie de magos que tienen el poder de conjurar la tristeza y la duda que atenazaba a los ciudadanos, ahora salen de la función del circo con verdaderas ganas y entusiasmo por sobreponerse a las dificultades. Creemos que si está ola continúa, aunque seamos un pequeño país, aunque seamos pocos, podemos ser felices, enfrentándonos a los problemas y cooperando como verdaderos hermanos de sangre.”

El grupo de pacientes ha escuchado atentamente a los médicos con la boca abierta. Están perplejos.

Los médicos les preguntan a ver si van a acudir al circo, a ver a estos payasos increíbles, que pueden curarles de su mal, de su inmensa tristeza.

Ellos balbucean que no pueden, que es imposible.

Los médicos: “¿Por qué?”

Los pacientes: Sres. doctores, porque los payasos del circo somos nosotros”.

(Hasta aquí la historia que nos contaron. Este cuento puede acabar de otra forma. Proponemos una nueva escena):

  • Los pacientes-payasos salen a la calle. En silencio se miran, meditan sobre lo que les han transmitido los médicos que pasa a la gente cuando va al circo. De repente, uno de ellos sonríe, todos sonríen. Se dirigen de nuevo al circo. Entran ya sin dudas en el camerino, se pintan la cara, se ponen sus trajes de magia y salen a darlo todo, esa tarde y el resto de las tardes de su vida profesional. Saben que son unas piezas imprescindibles en el ajedrez de la vida y que tienen una misión que cumplir. Paradójicamente, lo que les han contado los médicos y el poder ver todo desde otra perspectiva cuando han pasado de un lado al otro lado del espejo, también les ha curado a ellos.

Entonces, como la “Alicia” de Lewis Carroll, también nosotros nos despertamos y descubrimos que todo es un sueño.

 

¿O no?

 

(Este cuento aunque “ligerito” no hubiera podido escribirse sin los siguientes elementos inspiradores previos:  Daniel Goldman y su “Inteligencia emocional”; la Ópera “Pagliacci” de Ruggero Leoncavallo; el cuento “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí” de Lewis Carroll; algo que Fede Merino, Director de Radio Popular  nos contó una vez; la organización “Payasos Sin Fronteras” a la que pertenece la foto ; y un gran post anterior de “Thought in Euskadi”: We Band of Brothers . Dedicamos este modesto cuentito a un “joven” boy scout de Sestao (Aurrera, mutil!) y a tod@s l@s que trabajan de forma activa y entusiasta, ya sea con “trajes de magia” o sin ellos, en generar ilusión colectiva, confianza, cooperación entre agentes diversos y proyectos compartidos).

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5 comentarios en “Sobre el poder de los cuentos en tiempos de crisis (a propósito del talento, en este caso emocional y colectivo)”

  1. guiller says:

    Dear friend, es un buen post para este otoño que ha venido un tanto oscuro y frío (además por un pelo no lo has publicado el día de San Crispín y San Crispiano, cuando tuvo lugar la batalla de Azincourt a la que hacía referencia en Band of Brothers).

    Me ha recordado algo que cantaba Queen,
    My make-up may be flaking, But my smile still stays on
    My soul is painted like the wings of butterflies
    Fairytales of yesterday will grow but never die

    no me acuerdo cuál era la siguiente línea ; )

  2. Asier says:

    Acabo de acabar ese estupendo libro de Richard Brnason “Screw it, Lets do it” y recuerdo uno de sus capítulos de su libro “Piensa joven”, sonríe (nunca sabes quien puede estar mirándote), diviértete trabajando, haz buenas cosas para la marca, no te vuelvas serio se informal, muévete rápido, No dejes a las ovejas a los gatos, lo pequeñó es hermoso, se una persona normal y humilde.
    ¿No creéis que si sonreiríamos mas, fuésemos mas atrevidos con nuevos proyectos como cuando eramos jóvenes no veríamos la crisis como una oportunidad, un nuevo reto? ¿Porque lo desconocido nos da tanto miedo y no lo vemos como una posibilidad de aprender algo mas y algo que puede ser divertido?

  3. Paul Ortega says:

    Eskerrik asko, Guiller & Asier
    3 frases (casi a modo de aforismos), que no sabemos muy bien por qué, han aflorado, sin aparente relación, a raíz de vuestros comentarios:
    1- Cita Daniel Goleman en “Inteligencia Emocional” a Horace Walpole: “La vida es una comedia para quienes piensan y una tragedia para quienes sienten”.
    2- Fernando Pessoa: “La luna se refleja por igual en el mar y los charcos porque alta se sitúa”.
    3- Extracto de un poema de Federico Mayor Zaragoza: “¿A cuánto se vende hoy el día de mañana?”

  4. Paul Ortega says:

    Postdata: “Los líderes deben crear esperanza” (Richard E. Boyatzis)

    “Los líderes destacados son los que crean una relación con las personas que están alrededor, una relación en la que están sincronizados, incrustados entre ellos. Las personas que establecen estas relaciones crean esperanza alrededor de un objetivo común; crean compasión, no sólo propician un equipo que se entiende, sino que se cuida. Son muy respetuosos y sintonizan sus experiencias con las de las otras personas. Además, tienen humor y capacidad de juego. Estas cuatro características surgen de la combinación de inteligencia emocional, inteligencia social e inteligencia cognitiva”.
    “P. ¿Y qué ha pasado con esos grandes líderes en esta crisis?
    R. Se han deprimido …”
    Más: http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/lideres/deben/crear/esperanza/elpepueconeg/20091122elpnegser_5/Tes

  5. [...] Lo cierto es que no sé si este granito de arena va a ser capaz de detener las llamas, cuando necesitamos apilar sacos y sacos de arena. Lo que sí sé es que a este bombero le han ayudado a volver a abrir la caja de Pandora para encontrar lo que nos queda en el fondo, la esperanza. [...]

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