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HAITI

Ti tak, ti tak, tan an ap kouri …

Tout vi li, li t ap tann yon bagay espesyal toutbon vre. Men bê w, men mantêg: ayen! Anyen!

Versos de Paula Clermont Péan en Le Chant de Miraya(2001)

(Traducción del creole:

El tiempo vuela por goteo …

Toda su vida esperó, esperó a algo realmente valioso, especial,

 entonces nada … nada!)

 haiti foto

Leíamos ayer al acostarnos el cuento “El Príncipe y el Mendigo” a nuestro hijo de 4 años. Le contábamos la historia escrita por Mark Twain en el que dos niños intercambian sus roles. Tom Canty toma el lugar del Príncipe Eduardo en el palacio y el Príncipe Eduardo toma el lugar de Tom en su casa. El Londres de 1547 en la que se sitúa el cuento es una ciudad de desigualdades extremas, en el que una minoría vive de auténtico lujo para la época sin faltarles de nada y las grandes mayorías se encuentran en la absoluta miseria.

Como Mark Twain imaginó, también nosotros les planteamos, querido lectores, cambiar de papel. Desde el martes 12 de enero l@s de Euskadi (que no nos falta de nada) nos vamos al Caribe, a la isla La Española, a su parte occidental, y l@s de Haití se vienen al Golfo de Bizkaia, al noreste de la Península Ibérica.

Imagínense vivir ese largo minuto de terremoto de grado 7 en la escala Ritcher (equivalente a 35 veces la bomba atómica de Hiroshima), sentir cómo el pánico se apodera de nosotros e ir viendo cómo se derrumba todo lo que tenemos (sentir que la tierra hace olas de gran altura), ver el horror a nuestro alrededor y perder todo lo que queremos. Si no somos un@ de los alrededor  de 200.000 fallecidos  (¿se confirmará que alrededor de un 2,5% de la población total del país habrá perecido en la catástrofe?), sentiremos de nuevo 7 minutos más tarde una réplica (de grado 5,99 en la escala Ritcher), 12 minutos más tarde la segunda réplica (grado 5,5) y al menos otra más (5,1). Estaremos aterrados. El shock es indescriptible.

Sin duda, “a perro flaco todos son pulgas” porque Haití es el país más pobre y desestructurado del continente y el seísmo en tales condiciones causa un impacto mucho mayor que el que produciría en otro lugar con mayores recursos e infraestructuras adecuadas. Tampoco hay condiciones ni estructuras para organizar ni coordinar la ayuda.

Resulta imposible de imaginar las horas y días vividas con heridos o buscando familiares y/o amigos, durmiendo en la calle y desesperándonos por la ayuda internacional que no llega … y un Estado que no funciona.

Resulta imposible hacerse la idea por mucho que lo intentemos. Resulta imposible desde nuestros cálidos hogares donde la tierra nunca tiembla.

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(Adjuntamos un video-testimonio que nuestro amigo Pedro Acevedo, religioso, nos envía desde República Dominicana, donde está llevando numerosas actividades de coordinación y de ayuda).

 ¿Y l@s de Haití en el lugar de Euskadi? ¿Cómo reaccionarían al conocer a tanta distancia la magnitud de la tragedia? ¿Tantos años de pobreza e injusticia les haría reaccionar con solidaridad con el traje de un país que goza con uno de los PIB per cápita más altos de Europa?

No vamos más allá. ¿No tendríamos que sentirnos tod@s un poco haitianos?

¿Será por fin posible darle una oportunidad a Haití? ¿Será posible organizar adecuadamente la ayuda de emergencia humanitaria y posteriormente una reconstrucción y desarrollo con unas instituciones fuertes y democráticas que garanticen a los haitianos un futuro digno?

La verdadera innovación global, apoyándose en el talento colectivo, sería conseguir erradicar la pobreza en el mundo  y acabar con la extrema vulnerabilidad de algunos Estados. Ya sabemos que no es fácil, pero la comunidad internacional (también nosotr@s, en la medida que nos volquemos y presionemos a nuestros representantes) tiene ante sí el reto de justicia con Haití. Como algunos analistas internacionales coinciden estos días, esta vez con Haiti y el compromiso que están tomando las granes potencias puede ser posible. Hay esperanzas fundadas de que esta vez sí.

Por último, está siendo emocionante conocer cómo las gentes de República Dominicana se están volcando con el país vecino y cómo va creciendo la ola de solidaridad con Haití por todo el planeta.

Anoche al acostarnos, en lo mejor del relato de “El Príncipe y el Mendigo”, leíamos que al reencontrarse Tom Candy y el Príncipe Eduardo se dieron abrazos, empujones y risas (seguramente porque, al haberse puesto materialmente en el papel del otro,  uno entendía al otro como nadie en el mundo) y que echados sobre el césped, los niños se dijeron cosas sobre ser siempre amigos y de ayudarse uno a otro que ojalá se plantearan los adultos.

“(…) El Príncipe y el Mendigo aún siguen soñando con un mundo sin príncipes ni mendigos”.

 (En recuerdo y homenaje de Ricardo Louis Cliories, médico haitiano, al que conocimos en 2006, comprometido a tope con su país y activo miembro del movimiento de profesionales católicos, Pax Romana, fallecido junto a su madre, como tantos otr@s en el terremoto.)

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5 comentarios en “HAITI”

  1. Pablo Angulo Bárcena says:

    Muy bueno Paul, conmovedor “las palabras van al corazón cuando han salido del corazón” (Rabindranath Tagore).
    Un pequeño apunte personal: confieso que estoy atribulado. Y me apetece explicarme un poquito.
    Entre el realismo de lo “último” que acaba de pasar en Haití más lo mucho que viene pasando en ese país u otros “estados fallidos” (por cierto, poca gente ha querido saber y comprometerse)y la realidad, por poner un ejemplo, de “el impacto de la crisis en el marco de competitividad y productividad de la industria de la CAPV, evolución de las políticas de innovación” no veo término medio, más bien el abismo que imagino bajo la falla que ha provocado el movimiento tectónico.
    Me pregunto -una vez más- si este mundo se nos arreglará un poco (con nuestro modestos compromisos) o si nuestra realidad no tendrá bastante que ver con el realismo de las condiciones de vida de las personas haitianas, y sus probabilidades de aguantar mejor el embate de la naturaleza.
    Ojalá tengan razón, esta vez, los analistas internacionales al decir que “hay esperanzas fundadas de que esta vez sí”. Así sea para siempre.

  2. guiller says:

    Excelente Paul, excelente.
    Excelente también Pablo.
    Es un post necesario. Más necesario que otros muchos.

  3. Mikel Burzako says:

    Haiti nos ha demostrado, efectivamente, las mendicidades que aún tiene este mundo…
    Que su recuerdo no tenga fecha de caducidad, como tantas últimas tragedias.

  4. pilar kaltzada says:

    Me gusta pensar que la transposición que propones, querido Paul, será innecesaria, por superada, en la próximas generaciones. Tal vez en el mundo que vivirá tu hijo de cuatro años (el que vivirán mis hijas de siete años) la solidaridad no será un ejercicio cosmético, como no lo serán la cooperación y el compromiso vital contra todas las injusticias. El terremoto en Haití ha sacudido la tierra, ha embarrado la conciencia de un mundo que se debate, sin una orientación clara, en el filo de una falla más peligrosa que la tectónica: superar un estadio que se va agotando, sin saber a ciencia cierta hacia cuál dirigirse.
    Como indica Pablo, tal vez nuestra misión sea facilitar el tránsito entre estos dos mundo. Más que nunca, es necesario abrir nuevos caminos, y apostar con decisión para ganar espacios de bienestar globales más allá del confort. Ante la magnitud de éste y de otros horrores cotidianos, quedan empequeñecidas nuestras miserias diarias. Pero a partir de ellas, podemos (debemos) reinventar nuestro futuro y romper, de una vez por todas, con el pasado maniatado que hemos heredado. Seguir soñando, seguir construyendo, piedra a piedra.

  5. Paule says:

    Me ha gustado mucho Paul, aunque he tardado en mandarte mi comentario.
    Estos días se ha escrito mucho sobre Haití, pero el tuyo tiene varios aspectos originales.
    El comienzo con ese poema en creole, un acertado y delicado homenaje a todas las victimas…
    Un puntazo el haber incluido ese video. No sólo se han caído casuchas y muerto unos desarrapados, había otras realidades…
    Eskerrik asko por darnos a conocer el resultado de los análisis esperanzadores.A veces estamos tan cansados “por dentro”…
    Y al percibir en tu escrito una sensibilidad hacia la cultura de la cordialidad (Pablo tambien hace alusión al “cor cordis”)por usar un término de L. Boff me alegra pensar que las empresas se estan dando cuenta de su importancia, no sólo en la forma de relacionarnos sino tambien como herramienta de innovación y ventaja competitiva .
    Que seamos muchas luciérnagas en la noche haitiana para que se pueda ver y hacer el buen camino.

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