El florentino Maquiavelo es muy conocido por una frase que no escribió nunca (”el fin justifica los medios”), y muy poco conocido por lo que realmente escribió. Por ejemplo, dedicó interesantes capítulos a la Fortuna.
En esencia, venimos a llamar Fortuna a todo aquello que nos afecta y no sólo escapa a nuestro control, sino incluso a nuestra capacidad de entendimiento. Sobre si la Fortuna es azar o es destino han hablado muchos (como Einstein, por ejemplo) y ya hablaremos en Thought también algún día. Maquiavelo, sin embargo, no está tan interesado en entender las leyes que rigen la Fortuna, sino en cómo podemos enfrentarnos a ella (más ingeniero que científico, podríamos decir).
En un mundo cada vez más complejo, la Fortuna es cada día más poderosa, y más canalla (basta con echar una mirada a las bolsas mundiales o, más cerca, a nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, ¿verdad?). Entre eso y mi creciente interés por el Renacimiento, he decidido refrescar mis lecturas maquiavélicas.
¿Cómo navegar contra la perversa y esquiva Fortuna? Maquiavelo deja algunos consejos de utilidad:
- El primero, es tratar de evitarla. Maquiavelo recomienda esquivar la Fortuna, reducir su poder sobre nuestras vidas jugando con prudencia y con capacidad de anticipación. Dante hablaba de ello también “che saetta previssa vien piu lenta“. No podemos desviar las flechas que nos manda, pero si las vemos llegar de lejos, seremos capaces de reaccionar a tiempo.
- El segundo, es tratar de doblegarla. Para ello, audacia, coraje e intrepidez (esto ya se sabía desde antiguo, Virgilio escribió en la Eneida lo de “Fortuna audaces iuvat“, la Fortuna ayuda a los audaces). La confianza en nuestra capacidad de construir nuestro futuro es el arma más poderosa que tenemos. Ya sabéis lo que me gusta hablar de la esperanza, la memoria de nuestro futuro.
- En el tercero (y en este caso el orden si importa), llegamos a la capacidad de adaptación, la espera activa. Entender los signos de los tiempos, entender lo que mueve a las personas, aprender de las lecciones magistrales que nos va dejando la Historia. Hay que preparar y esperar las ocasiones, no malgastar las fuerzas en batallas perdidas, esperar al momento en que el viento caprichoso de la Fortuna sople a nuestro favor, en el que la marea sobrepase la altura de los arrecifes para llegar al puerto.
- Y por último, no dejar nunca de sonreir, incluso después del peor de los reveses. Ganamos y perdemos, y eso no tiene por qué hacernos más pequeños (aunque ambas cosas suelan producir ese triste efecto en las personas). Cada octubre lo recordamos aquí en Thought, así que no me extiendo.
Decía hace poco el genial Etxenike que el hombre del Renacimiento hoy no es posible, referido al conocimiento científico. Estoy muy de acuerdo, y lo extiendo también a “El Príncipe” de Maquiavelo. El concepto de liderazgo evoluciona, y ahora lo que necesitamos es una red de personas (mujeres y hombres, por cierto) que sea capaz de jugar en equipo. Los consejos sobre la Fortuna me siguen pareciendo útiles, y lo que haría falta sería trasladar esos consejos a la lógica de funcionamiento de esa red.
¿Me ayudaríais a reescribir “El Príncipe”? (tendremos que empezar por buscar un título menos monárquico y menos machista ¿verdad?). Si os parece, antes de escribirlo, vamos a ver si lo ponemos en práctica para transformar nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Miremos a los ojos de la Esquiva Fortuna, que nos está ahora enseñando las afiladas uñas de sus arrecifes, sonriendo porque sabemos que la marea y el viento propicio llegarán, y con prudencia y audacia seremos capaces de llegar al puerto.
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Bonus Track 1.
Dos lecturas para quien quiera profundizar en los consejos de Maquiavelo estas Navidades (se leen en un pis pas):
- “In the realm of Fortuna”, el capítulo 7 de “Scandinavian perspectives on management consulting” escrito por Steinar Bjvarveit, uno de los excelentes Faculty del MBI de Deusto Business School
- “Fortuna, Virtú y Gloria. Consideraciones sobre la moral republicana de Maquiavelo“, publicado en el número 26 de “Praxis Filosófica” por José Luis Castillo Vegas, de la Universidad del Valle de Colombia.
Por cierto, ha llegado también a mis manos un interesantísmo libro publicado en 2008 por la Cambridge University Press “The Cambridge History of Political Thought 1450-1700” centrado en las transformaciones del Renacimiento. Super interesante.
Ya sin tener que pedir permiso a Sinde, si estáis interesados os hago llegar una copia digital de estas tres lecturas a los lectores empedernidos que me lo pidáis.
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Bonus Track 2.
La excelente organización de las Jornadas de Consejos Sociales de las Universidades Españolas (la Secretaría del Consell Social de la Universidad Politécnica de Valencia) han tenido la amabilidad de remitirme la grabación de la charla de la que os dejé las transparencias hace unas semanas. Hablé del Renacimiento y de Maquiavelo, y de la necesidad de trabajar juntos, me repito bastante…
Por cierto, me refiero al informe de Battelle de 2011, acaba de salir ahora el de 2012. Si estos temas te interesan, el informe te resultará de gran utilidad, te dejo el link: http://www.battelle.org/ABOUTUS/rd/2012.pdf, y ya os traeré por aquí algunos gráficos.








A tu excelente post sólo le falta ponerle banda sonora (de Carmina Burana, del controvertido Carl Orff):
http://www.youtube.com/watch?v=BNWpZ-Y_KvU
¡Oh, Fortuna,
como la luna,
de condición variable,
siempre creces
o decreces!
La detestable vida
primero embota
y después estimula,
como juego, la agudeza de la mente.
La pobreza y
el poder
los disuelve como al hielo.
(…)
El post es muy bueno Guillermo
Sobre suerte y esperanza tengo un capítulo en el libro que escribí y nadie lee, de las aventuras del ingeniero oshado.
Yo creo que están ligadas, y que son claves en la vida humana, en el sentido de que uno no está vivo si no espera, si no hace sentido de su vida de la misma manera que una melodía en que cada nota se oye diferente en función de las anteriores y anticipa las siguientes.
También que la suerte es importante, en el sentido de que si el juego sólo pudiera salir bien(o mal) ¿qué sentido tendría jugarlo?
Un abrazo
Pepe
[...] http://www.thoughtineuskadi.com/2011/12/navegar-contra-la-esquiva-fortuna/ [...]
Guillermo, te felicito por el magnifico post. En mi caso, comentar que lo he leido atentamente, mientras sonaba “Stand by me – Live” version de Seal.
Felices Fiestas!!!
Gracias Guiller por tus reflexiones al hilo de textos que nunca pasan de moda.
Hay elementos insuficientemente utilizados en nuestro sistema de innovación, según confirman todas las estadísticas, que mejorarían la predictibilidad reduciendo el margen de incertidumbre consustancial a toda innovación.
Ya que estamos de lecturas navideñas es aconsejable el libro de Peter Drucker “Post Capitalist Society” donde trata esta materia.
Es también recomendable el de William Baumol: “The Free-Market Innovation Machine” particularmente su propuesta sobre rutinización de las actividades innovadoras.
Probablemente estas Navidades leamos menos de lo que nos hemos propuesto pues en el calendario esta vez coinciden con fin de semana “normal” pero comenzemos 2012 con el propósito de rutinizar la innovación y reflexionar sobre lo que le falta a nuestro sistema de innovación del que sin embargo están bien servidos los países a los que nos queremos igualar cuando no superar.
La incógnita la dejo a vuestra reflexión. Los que me conocéis y a veces me sufrís en algún curso o ponencia sabéis por dónde voy. Seguro que ya lo habeis adivinado.
Felices fiestas a todos y un arrolador éxito en 2012 y siguientes.
Muchas gracias Paul, Pepe (ya hablamos en tu blog), Jesús y Losé Luis, disculpad el retraso en contestar, he andado distraído cerrando el año y abriendo el nuevo.
Que nos traiga más camino juntos, un abrazo a los cuatro!
[...] Esta semana ha hecho 4 años que empecé a escribir el blog, y éste es mi post número 131. Por eso la cabeza se me ha escapado al libro de García Márquez que aparece en la película y leí hace años. No recordarás que 131 es el número de cartas que necesita Florentino Ariza para recuperar al amor de su vida, Fermina Daza (todos los números están llenos de magia). Bueno, 131 cartas y 53 años, 7 meses y 11 días, con sus noches de espera. Sin duda, Florentino, en sus viajes por el río Magdalena, había aprendido el difícil arte de navegar contra la Esquiva Fortuna, un arte que ya os conté que muchas veces consiste en esperar, sin perder la esperanza. [...]