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Es la pasión, estúpido

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En mi vida profesional me ha tocado vivir de cerca varios procesos en los que un empresario había decidido vender su empresa. A veces negociando en nombre del que compraba, a veces en nombre del que vendía. Casi siempre he llegado al notario (hubo un tiempo en que me definía así: soy alguien que lleva las negociaciones hasta la mesa del notario).

Recuerdo que hace unos años, en una conferencia en Miramón, un experto catalán en compra de empresas nos contaba la frase que había enmarcado y puesto en su despacho: “Es el dinero, estúpido” (en USA es una expresión relativamente frecuente: “It’s the money, stupid“). En eso resumía un principio esencial que, para él, era clave en los procesos en los que un empresario vendía su empresa. Cualquier problema que surgiese en la mesa de negociación, podía resolverse exclusivamente por el procedimiento de poner más dinero encima de la mesa. Fácil.

Me pareció un tanto cínico el comentario, aunque lo guardé en mi cabeza. Pensé que algún día me resultaría de utilidad.

Estos días he entrado a abrir ese cajón, aunque ahora estoy en un proceso inverso. Mis clientes se han dedicado en las últimas décadas a vender su participación en “Euskadi, Sociedad Participativa” a cambio de dinero: ahora somos una de las regiones europeas con mayor “PIB per cápita” de Europa. Lo del dinero que decíamos.

El problema es que ahora muchos nos estamos dando cuenta de que hemos vendido la primogenitura por un plato de lentejas, y que nuestra sociedad ha quedado en manos de personas que se rigen precisamente por el principio “Es el dinero, estúpido”. Esas personas nos cuentan ahora que el dinero que nos habían estado pagando era prestado, y hasta que no lo devolvamos esto va a ser sangre, sudor y lágrimas (para nosotros). Es un negocio redondo, si lo piensas bien: compras un País con dinero prestado, y luego les explicas a los ciudadanos que tienen que pagar la deuda (pero te quedas con el país, porque ellos son torpes y no sabrían qué hacer con él).

Por eso cada vez más personas pensamos que ha llegado el momento de volver a recuperar lo que nunca debimos cambiar por dinero: la participación en las decisiones que afectan a nuestro futuro. Y en este viaje, no nos sirve la frase enmarcada, el dinero no es el problema. Se trata de recuperar un proyecto compartido, se trata de recuperar valores… No muy distinto de lo que hace que un empresario construya una empresa partiendo de su sueño.

Así que he cerrado el cajón del dinero estúpido, y he abierto en mi cabeza el cajón en el que guardo mis conversaciones con personas que han construido proyectos empresariales sanos, y he recordado lo que he oído de todos y cada uno de ellos: Es la pasión. Es trabajar, y trabajar y trabajar, tú y los que te acompañan, sin desanimarse nunca. Y para eso sólo hay una receta: pasión.

Voy a escribir la frase, la voy a enmarcar, la voy a poner donde pueda verla “Es la pasión, estúpido“. Es contagiosa, está dentro de todas las personas, esperando que algo o que alguien la despierte. Y cuando se despierta, es capaz de cambiarlo todo (justo lo que necesitamos ahora en nuestra sociedad, ¿verdad?). Tenemos que llegar al notario con este trato, y para eso sólo necesitamos trabajar juntos, sabíamos hacerlo no hace tanto tiempo.

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Como cada año, volveré a preguntar a mis alumnos en la universidad ¿cuál es la fuerza que mueve el mundo? Y dejaré que ellos descubran hasta qué punto les hemos estado engañando, nos hemos engañado a nosotros mismos, hemos dejado que el dinero nos haga estúpidos… Tenemos que enseñarles ahora que con pasión, nuestro futuro volverá a ser nuestro.

Ya me ayudarás.

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Bonus track 1

Obama ha publicado esta semana su presupuesto para el FY 2012-2013, este hombre me alegra el día. Mira la frase con la que arranca la presentación del presupuesto, y mira cómo es capaz de cambiar las prioridades del presupuesto: menos dinero a Defensa, y más dinero a Ciencia, Tecnología e Innovación.

The way to rebuild our economy and strengthen the middle class is to make sure that everyone in America gets a fair shot at success. Instead of lowering our standards and our sights, we need to win a race to the top for good jobs that pay well and offer security for the middle class.

To succeed and thrive in the global, high-tech economy, we need America to be a place with the highest-skilled, highest-educated workers; the most advanced transportation and communication networks; and the strongest commitment to research and technology in the world. This Budget makes investments that can help America win this race, create good jobs, and lead in the world economy.

Se me saltan las lágrimas. Aunque aquí parezca imposible, existen gobiernos que apuestan por estas cosas, y Presidentes de esos gobiernos que se lo han creído, de verdad. En los discursos, y en los presupuestos.

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5 comentarios en “Es la pasión, estúpido”

  1. juanmari2 says:

    Si no te importa:

    ES LA PASIÓN, AMIGO¡¡¡¡
    Lo de estúpido no pega aquí, ni en la frase, ni en el paisito.
    Un apasionado es pura emoción, y no tiene ese enfoque de superioridad.
    Y aquí, somos más respetuosos con las personas. No más americanismos de los que manejan dineros.
    Es terrible que la ley del más fuerte que valio para el FAR WEST, haya medrado tanto en el mundo del capital (lógico no?). Pero más terrible es que no la denunciemos quienes sabemos que las personas valen lo mismo TODAS.

  2. Alf says:

    Por supuesto que es la pasión. Sobre todo si es compartida. Pero Guiller, esta vez me voy a centrar más en la “bonus track”.
    En estos tiempos de “reforma laboral” me llama la atención la diferencia entre el discurso de Obama que citas frente al que oímos por estas tierras.
    Leo en la prensa que, a corto plazo, para recuperar la competitividad perdida, se cita el ajuste de precios y remuneraciones, y un aumento de productividad.
    Bien, ajustar precios permite ganar competitividad a corto plazo. Y remacho lo de corto plazo. Y para mantener márgenes hay que bajar costes, eg las remuneraciones. Hasta aquí la economía que me enseñaron.
    Aumentar la productividad es más complicado, y desde luego más difícil de implementar a corto plazo. ¿Cómo cambiar cuánto se produce por euro gastado? Las vías que me vienen a la mente pasan por “más y/o mejor capital” sea capital humano: eg, mejor gestión del tiempo sí, pero también mejor formación, experiencia, … o capital tecnológico: eg, innovación, desarrollo de nuevas tecnologías. Esto desarrolla la productividad a un plazo que no es tan corto, pero la competitividad ganada puede resultar más sostenida y sostenible. A mí, esta canción me trae aromas de I+D+i
    Volvamos sobre la reforma laboral: oigo reducción de precios y costes, pero me gustaría oir más sobre la competitividad y productividad a través de “más y mejor capital”
    Y si la carga de la reforma no se reparte de forma equilibrada, se corre el riesgo de que se recupere productividad, pero no renta.
    Me explico: si le pregunto “¿cuánto gasta usted?”, seguramente me conteste, “depende de mis ingresos”, y, para la mayoría, el grueso de los ingresos provienen del salario. El crecimiento de la “renta salarial real”, ie, de la suma de los salarios, pensiones, etc (tras impuestos) de las personas que lo reciben, tras ajustar por la inflación, solía ser una aproximación razonable al crecimiento del “consumo”.
    Los de Santurce estamos acostumbrados a la pregunta, “¿quién compra?”, pero esta vez, la respuesta es “quien tiene dinero, y en la medida de sus posibilidades”. Con un paro del 22.85% (INE, EPA 4ºT 2011) y pocas alegrías en el horizonte, no hay mucho margen para el error.
    Si las medidas se concentran sólo en recuperar competitividad vía bajar salarios frente a inflación, o reducir costes vía despidos, habrá que pensar cuidadosamente cuánto es su impacto en la “renta salarial real” del país.
    Esta es la relevancia de esa “clase media” que cita Obama, de la necesidad de crear empleos con un sueldo razonable y razonablemente seguros.
    De nuevo, este es el tipo de política económica del que me gustaría oir hablar más. Si no, tal vez dentro de poco quienes deciden en la economía se tengan que hacer la pregunta de las sardinitas: “¿quién compra?”

  3. [...] guiller recordaba que, otras economías han decidido adoptar un camino bastante distinto, y que, contrariamente a lo [...]

  4. [...] Llevo 10 años estudiando y trabajando en torno al marketing. No sólo me interesa, sino que me gusta. Allá cada uno con sus vicios y es que, visto el tiempo y el interés que le dedico, creo que @guillerdorron lleva razón: “es la pasión, estúpido”. [...]

  5. guiller says:

    Gracias juanmari, ya te las di en persona el viernes pasado, tienes mucha razón en la bronca que me echas…
    Comparto mucho también tu análisis Alfredo, la verdad es que el hilo argumental que desarrollas es contundente. Sin proyecto de creación de valor a largo plazo, no hay nada que hacer. De eso tendríamos que hablar, y nadie habla…
    Gracias también a Miguel y a María por los links, os dejo algún comentario en vuestros estupendos blogs!

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