Me ha interesado leerle esta semana al Presidente de Iberdrola, a él también le preocupa la marca-país:
Iberdrola quiere seguir contribuyendo al desarrollo de Euskadi y del conjunto de España en una coyuntura tan delicada y difícil para nuestra economía, tan requerida de reformas profundas – también y especialmente en el sector eléctrico -, como de una acción exterior que rehabilite el deterioro de la marca-país sufrido en los últimos años.
Un día os tengo que contar la historia de la estilográfica que me regaló este joven por un affair en Varsovia, cuando trabajaba en Iberdrola. Hoy me ha venido a la cabeza otra historia, que cuenta Manu Álvarez: “…en el despacho del presidente de Iberdrola, hay un pequeño letrero en un portarretratos, escrito en inglés. El mensaje es contundente: “Toda empresa –puede leerse- necesita tres personas: Un hombre de negocios, un soñador y un hijo de puta”.
Había leído antes, hace muchos años, esta misma anécdota de Galán, y ya entonces pensé que la tercera persona me sobraba. Me he ido haciendo viejo, y sigo pensando lo mismo, quizá con más fuerza que antes. Yo tengo una frase, de mi cosecha, que dice algo parecido pero esencialmente distinto: “Para construir Camelot, son necesarios Arturo y Merlín“.
Merlín, porque para construir el futuro es preciso haberlo visto antes. Sin visión, no hay proyecto compartido, si no soñamos el futuro nunca seremos capaces de hacerlo realidad… Arturo, porque la visión y las ideas, por poderosas y atractivas que sean, no bastan para juntar voluntades. Porque la fuerza de la transformación nace de la voluntad, y hay personas como Arturo que tienen el don de mover la emoción de las personas, un poder tan mágico como el de Merlín. Arturo no es tan sabio como Merlín, pero es quien convoca la Mesa Redonda, quien une a las tribus divididas… Merlín, que tiene el don de leer en las estrellas los acontecimientos que se avecinan, necesita de Arturo porque a él le agota la corte, le interesa mucho más perderse en el bosque (en el de Broceliande dicen que descansa ahora…)
Quizá porque tengo tendencia a perderme en el bosque, y porque comparto su indiferencia por la corte y sus riquezas, me he sentido siempre más próximo a Merlín, y más necesitado de Arturo. Los años van pasando, y la espada sigue en la roca. Viendo el futuro que se avecina y la desunión que reina, puedo imaginar la desesperación de Merlín, esperando a que Arturo apareciese y le ayudara a construir el Camelot que en sueños ya había visto….
El Grial se llama ahora “marca-país”, y todos lo están buscando… Se llama “política industrial coherente”, apoyado en un sistema de ciencia, tecnología e innovación con nombre propio en un mundo globalizado. Fareed Zakaria, colaborador habitual de la revista Time y protagonista del espacio semanal “Global Public Square” en la CNN, dedicaba su espacio hace unos días a la búsqueda del grial “Does America need an Industrial Policy?“. Deberías leerlo, escuchar lo que dice este joven, te dejo un fragmento del post en su blog:
Andrew Liveris, the CEO of Dow Chemical, has been arguing for a national policy aimed at reviving manufacturing. In his book, Make It In America, Liveris argues that not only would a manufacturing policy produce good, long-term jobs, it would upgrade the job skills that are crucial to keeping innovation alive.
“Innovation doesn’t just happen in laboratories by researchers,” he told me. “It happens on the factory floor. The process of making stuff helps you experiment and produce new products. If everything is made in China, people there will gain the skills, knowledge and experience to innovate. And we will be left behind.”
Mientras me pierdo por el bosque cada fin de semana, me llevan los demonios porque yo he visto en las estrellas dónde está escondido el grial, que todos están buscando. Está aquí, en Euskadi, en nuestra industria, en nuestro sistema de innovación… Tenemos los cimientos ideales para construir Camelot, y el tiempo ha llegado para convocar la Mesa Redonda, para soñar un futuro diferente. Pero seguimos distraídos en batallas que no nos llevan a ninguna parte, nos dividen, nos pierden…
Ya me ayudarás a encontrar a Arturo. Probablemente no será una sola persona, el concepto de liderazgo ha evolucionado bastante. La Mesa Redonda, ésa pienso que nos seguirá sirviendo…
La espada sigue durmiendo, hundida en la roca.
.
Bonus Track 1.
Hablando de la patria de Arturo, dos documentos que te interesa repasar, los dos muy centrados en la búsqueda del grial…
- “Higher education – a core strategic asset to the UK“. Una colección de infografías que no tienen desperdicio
- “A landscape for the future of high value manufacturing in the UK“. Publicado este mismo mes, define prioridades y apuestas para la política industrial en el Reino Unido.
Estos jóvenes se están poniendo las pilas, no hace falta leer las estrellas para verlo. Por cierto, no sé cómo se las arreglaría Merlín sin Google, ni Twitter ; )







Ya estoy deseando seguir el hashtag del evento #mesaredondaindustrial
Seguro que tenemos más de un Fareed Zakaria euskaldun. Lo veo
No desesperéis MERLINes. Llegará. La mesa redonda, digo, que, en nuestro caso será poligonal y deforme, pero llegará. Llegará cuando se junten gentes responsables de buen corazón corajudo(no he dicho “buenistas”) y responsables. No los que aplauden el despido barato, ni las reducciones de costes en primer lugar, sino los que sienten en términos de trabajo bien hecho para todos.
Merlín y Arturo. El sueño y el líder. Mmm … Para levantar Camelot me falta algo más, … y no, no es precisamente el “hachedepé”.
En Camelot había muchas más manos que las de Merlín y Arturo. Ciudadanos. Faltamos tú y yo. La marca tampoco se hace sólo desde el marketing. La marca la hacen cada día los que trabajan en ella.
Para construir una marca (”Camelot”), necesitamos la visión estratégica (llámalo “Merlín” ó llámalo x). Pero sobre todo, necesitamos que se comprenda y comparta. Bogar todos a una.
Y cuando las manos se junten, llegará la hora: entre quienes se acercan, sea a intentar sacar la espada de la piedra o sencillamente interesados por qué sucede, encontraremos a “Arturo”. Pero hay que acercarse. Coger el remo, bogar y mojarse.
Ojalá elegir un líder fuera tan fácil como ver quién “saca la espada de la piedra”. Pero es algo más complicado: el líder lo es porque “cataliza” la opinión y logra alinear el esfuerzo. Por eso es elegido, no nombrado – aunque esa discusión es para otro día.
Hoy, para construir Camelot, hacemos falta tú y yo. Aún sin ser Merlín ni Arturo, sino ciudadano de a pie, “currito” de Camelot. Hoy la pregunta es ¿qué hago yo para construir Camelot?. Uno de estos curritos, aunque aún no lo sepa, crecerá para ser “Arturo”.
Ps. Me identifico plenamente con las palabras de A. Liveris, la innovación no se hace sólo en los laboratorios, sino que también tiene lugar cerca del tajo, sea en el taller o en servicios. Por eso me cuesta entender títulos como “responsable de innovación”. Aunque creo que lo entendería si dijera “responsable de crear una cultura de innovación”.
Te avisaré para la mesa redonda, María, que lo de los Caballeros tenemos que irlo superando. Además necesitaremos asesoramiento para la marca…
Sí, el trabajo bien hecho, Juanmari. Las cosas, se hacen bien, o no se hacen. Otro gallo nos cantaría si aplicásemos en la vida ese principio tan sencillo.
Muy acertado tu comentario Alfredo, estamos acostumbrados a historias de líderes, y siempre los olvidamos a todos los protagonistas anónimos, que sin embargo son los que hacen posible que cambie el rumbo de las historias. Hay un libro muy bonito “The tipping point” que habla de los diferentes perfiles que hacen falta para que se produzca ese “bogar todos a una”: son muchos y muy distintos.
gracias por la compañía!
Creo que tenemos que ser Elfos: luchadores y estrategas, pero con poderes de magia.
No entiendo porque hay que ser más de pasear por el bosque que de gestionar la corte o viceversa.
Creo en la labor en equipo y en delegar tareas, pero pienso que no nos podemos permitir no ser, lo que Tim Brown denomina ‘T Shaped People’; personas con un 50% de habilidades creativas y un 50% analíticas. Es posible que todos nazcamos con más de una que de otra, pero para tener buena capacidad de dirección creo que es necesario esforzarse por alcanzar el equilibrio entre las dos en la misma persona.
Sí Maren, tienes mucha razón. No hay que confundir la realidad con los cuentos. Todas las personas somos un poco mezcla, yo tampoco creo ni defiendo en los perfiles puros. Gracias a eso y a otras cosas podemos entendernos…
Me anoto lo de “T shaped people”, me interesará seguir esa pista, que no conocía.
Gracias!