Leí ayer la carta que firma la Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, en la revista Nature. Entiendo la lógica de la carta, entiendo lo que quiere transmitir. He conocido a muchos excelentes gestores, en casos parecidos, y la carta responde al mismo esquema mental. Las condiciones de contorno, son las que son, y puedes llorar y lamentarte, o puedes tratar de hacer las cosas lo mejor posible, dadas las circunstancias. Los que tengáis responsabilidades de gestión sabéis a lo que me refiero, y sabéis también que muchas veces es lo que toca. Eso y hacer de tripas corazón.
Es lo que hace Carmen, y lo hace de frente, remitiendo una carta a la revista de los científicos por excelencia. Una carta en la que al final pide menos crítica, y más esfuerzo, más voluntad para salir adelante. Tendrá mi esfuerzo, y tendrá mi voluntad, y si en algún momento tengo que criticar, lo haré en privado y con ánimo de ayudarla. Respeto a las personas que saben asumir las responsabilidades que les tocan en cada momento.
He leído hoy la segunda carta, la que han escrito los medios de comunicación en sus titulares, en su interpretación de la carta. Entiendo también su lógica, entiendo lo que quieren transmitir. Se lo han puesto fácil, sabían que el titular incendiaría a la comunidad científica e incluso a la no científica. Es un titular perfecto para la lógica del enfrentamiento en la que estamos inmersos, la de un partido contra otro, y la de muchos ciudadanos contra unas instituciones que no acaban de encontrar la salida de este laberinto.
He leído la tercera carta, la que estáis escribiendo en las redes sociales. Una carta llena de perplejidad, de desesperación, de indignación, de cabreo. Una carta que en muchos casos habéis decidido mandarme a mí, a @guillerdorron. He leído todas y cada una, pero necesitaba más de 140 caracteres para contestarlas, aquí os dejo mi contestación.
Me falta la cuarta carta.
Una carta cuyo primer párrafo es explicar cuál es nuestro proyecto de futuro. Si no sabemos cuál es el proyecto, no sabemos si nos sobran o nos faltan científicos. No sabemos dónde tenemos que recortar y dónde apostar. Constantemente leo decisiones que encuentran su explicación en el pasado: lo que hemos hecho o dejado de hacer. Necesito decisiones que encuentren su explicación en el futuro, en el modelo económico y social que queremos dejar a nuestras hijas y a nuestros hijos.
Cuando tengamos ese proyecto, podremos saber qué necesitamos de la Ciencia y la Tecnología, y tendremos que aportar los recursos que sean precisos, y luego gestionarlos con eficacia. Y no es eficaz dar bandazos, ni querer en un año arreglar las cosas que hemos hecho mal en diez. Lo eficaz en Ciencia es una gobernanza sólida, un proyecto a largo plazo, buenos gestores, y científicos y tecnólogos orientados a la excelencia. Eso se construye en el tiempo, sobre pactos a largo plazo que ahora no tenemos.
Por eso esta cuarta carta, la que me falta, la tiene que firmar una sociedad civil vertebrada y comprometida. La tenemos que escribir personas que seamos conscientes del inmenso trabajo que tenemos por delante, pero que tengamos la firme determinación de llevarlo adelante. Si esa carta estuviese sobre la mesa, la carta que Carmen Vela hubiese tenido que escribir, la carta de los medios, y vuestras cartas en Twitter, hubiesen sido bien distintas ¿verdad?
Mirad, no me vale que echemos la culpa a Carmen o al Gobierno, ni me vale que echemos la culpa a los medios de comunicación, y por supuesto no me vale echaros la culpa a vosotros, que sois los que estáis llevando la peor parte de toda esta historia. No me vale de nada esta búsqueda de culpables, que otra vez nos hace mirar a un pasado que, lamentablemente, no podemos cambiar.
Lo que me vale es que soñemos un futuro diferente, y nos vertebremos como sociedad para explicar a este Gobierno y a los que vengan después, a estos medios de comunicación y a todos los que habitamos las redes sociales, que lo que tenemos que gestionar es nuestro sueño, no ese pasado con el que algunos se empeñan en perseguirnos.
Ayúdame a escribir la cuarta carta, por favor (y ponte ya la pulsera verde-esperanza, no sé a qué estás esperando).







[...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Me falta la cuarta carta, por Guillermo Dorronsoro http://www.thoughtineuskadi.com/2012/06/me-falta-la-cuarta-carta/ por arkaia hace [...]
Muy bien. Una respuesta ponderada a una situación en la que estaba primando el desahogo de toda la rabia que se va acumulando. Hace un tiempo comenté en uno de tus posts que en mi opinión necesitábamos imperiosamente dos cosas: visión y liderazgo. Cada vez estoy más convencido de que tenemos a quién recurrir para lo segundo. Vamos a trabajar lo primero. Conmigo puedes puedes contar para lo que quieras, si te sirvo de algo.
Hola, Guille. Hoy ha pasado bastante desapercibida una noticia que creo nos da bastantes respuestas, se refiere al calentamiento global que está avanzando a un ritmo desconocido.
Mi proyecto de futuro pasa por reinventar un tejido productivo y de investigación que evite que nuestros hijos vivan en un planeta degradado. Mi proyecto de futuro pasa por invertir en Medio Ambiente, denunciando las cuotas de emisión de CO2 que corresponden a cada país, con su consiguiente mercadeo.
Un saludo, y gracias.
Anonadado me dejas.
Por lo que parece, los recortes que sufre la investigación en este país son un mero fenómeno natural. Sin embargo, estás olvidando varios factores.
Primero: ¿Se recorta porque no se puede asumir el gasto, o se recorta porque se da prioridad a otras cosas?
Si no tiráramos por el retrete del deporte profesional una cantidad ingente de dinero quizás podría pensar que, bueno, de donde no hay no se puede sacar. Pero ahí estamos, gastando una pasta gansa en fútbol, olimpiadas, el estadio del Athletic… Y ese dinero tirado por el retrete es como un dogma, no se discute.
Por supuesto, si no hay medallistas la oposición se cabreará y montará la bronca, como cuando se anuncian los Nobel y resulta que no hay un español galardonado en ciencia, ¿Verdad?
Seamos serios. Tenemos una “clase política” que en un mundo globalizado ni tan siquiera es capaz de desenvolverse en un ambiente internacional. Funcionarios de pueblo que leen prensa deportiva y cuya imagen del científico es la de las peliculas, un tipo al que le llueve del cielo una idea y la saca adelante sin un duro.
Y no, no tengo motivo alguno para ser indulgente con esta panda de ignorantes. Están destrozando mi futuro mientras se embolsan el generoso sueldo que les pago.
¿A qué modelo de país aspiramos? Te lo digo yo. Vamos a ser a Europa lo que Cuba era a EEUU en la dictadura de Batista. Mejor vamos pensando en montar cursos de latin lovers para entretener a las suecas y esas cosas. Podemos montar casinos, urbanizaciones en las playas, campos de golf, y muchos, muchísimos restaurantes guays, que últimamente parece que no existe otra cosa.
En fin, voy a comprarme un disfraz de torero a ver si me ligo unas suecas y por lo menos me paso un buen rato.
Pero en fin, es cierto. De donde no hay no se puede sacar, y me refiero a la valía de nuestros políticos. Y lo malo es que es la oferta que hay, no hay más.
Qué razón: proyectos de futuro, a largo plazo. Hoy la crisis obliga a lo contrario, al efecto inmediato y esto se traduce en recortes para reducir el gasto y la deuda. El problema es, cuando las aguas vuelvan a su cauce, ¿qué habremos sembrado?. Tenemos la oportunidad idónea para cambiar las cosas, para que brote la ilusión. El I+D requiere un firme compromiso, de esfuerzo, trabajo y crítica constructiva. Y es responsabilidad de todos, no sólo de políticos. Por una vez, debemos anticiparnos a los acontecimientos y actuar antes de que sea demasiado tarde. Como bien nos dice Guillermo, soñemos un futuro diferente. Hay que crear una sociedad vertebrada, inyectar una buena dosis de vit.D (optimismo) a ese esqueleto y esperar con paciencia a que, algún día, se produzca el crecimiento.
Borja. Vale, ya te has desahogado. Y ¿Ahora qué? Vamos a crear a construir a innovar a compartir a sumar. A ponernos la pulsera verde
Ánimo verde.
Se está dirigiendo el país como si se conduce un coche mirándo solo por el espejo retrovisor…
Estamos de acuerdo en que hablar de cifras sin saber a qué modelo o proyecto se refiere es un tanto gratuito.
El problema es que Varela & Co. tienen proyecto y no se ajusta con la idea (al menos para mí) de un sistema de innovación propio de una sociedad modernizadora.
Quizá no nos cuentan ni su modelo ni su proyecto, pero sus actos nos los van definiendo. Un repasito a las asignaciones presupuestarias da unas cuantas pistas.
Lo de la pulsera, delante de semejante cabalgata me parece seráfico pero cada uno es cada uno.
Un abrazo y felicidades por intentar poner un poco de reflexión
Jai, ¿de verdad crees que me he desahogado? Te aseguro que ni de broma.
Mi reacción es, de hecho, tibia, comparada con la de la gente que conozco que, curiosamente, se dedica a la investigación en el laboratorio, y no a la “innovación” en un despacho con una hoja Excel y un Powerpoint.
Porque cada vez más tengo la sensación de que esto de la “innovación” se ha convertido en una especie de santo grial, eso que en inglés se denomina “buzzword”, del que se habla mucho, que parece que debe ser una maravilla y tal, pero que desde luego la gente en puestos de gestión no comprende en absoluto.
Y eso es un problema. En un país con un nivel de cultura científica patético, donde el modelo que maman nuestros hijos es el deportista y el famosete de éxito, mientras que un científico es una suerte de “friqui” a medias entre un psicópata y un científico loco, nuestros gestores no tienen un nivel cultural por encima de la media. Más bien lo tienen muy por debajo.
¿Y cuál es el resultado? Pues que los gestores no entienden que eso que se denomina “I+D+i” es una cadena, y que no existen atajos por mucho que en las llamadas “escuelas de negocios” (volvemos al profesorado lector de prensa deportiva y económica con nula preparación científica) se pretenda que los hay.
La investigación básica es un pilar fundamental (en una conferencia, Francisco J. Ayala afirmó que en los estudios que se manejaban en la Casa Blanca se atribuía EL CINCUENTA POR CIENTO del PIB de EEUU al retorno de la inversión en investigación básica) y sin investigación básica no existe la aplicada ni, menos aún, la “innovación”, a no ser, claro está, que entendamos por innovación la creación de inventos “dospuntoceros” llenos de ese humo llamado “valor para el accionista” cuyo único objeto es en el fondo sacar a bolsa una emisión de acciones y ponerla en circulación, como la famosa lata de sardinas del chiste de la postguerra.
Claro que la investigación básica tiene un “problema”. No sabemos qué va a producir, ni cuándo. Eso es imposible. Pedro M. Etxenike suele poner un buen ejemplo: la máquina de resonancia magnética nuclear que ahora es imprescindible como herramienta de diagnóstico en medicina. Entre el descubrimiento de ciencia básica y su aplicación transcurrieron algo así com o CUARENTA AÑOS.
Ahora ¿a qué modelo de sociedad nos dirigimos? ¿Una sociedad de camareros y croupieres para que los europeos del norte vengan a divertirse? ¿Los “proles” que describe Orwell brillantemente en “1984″?
Seamos serios. El modelo de país en el que estamos es un modelo en el que los profesionales más valiosos (esos que al fin y al cabo son los que innovan) están muy mal valorados, mucho peor que sus gestores y no digamos que los parásitos que cobran millones de euros al año y cuyos clubes ni siquiera tienen la deferencia de pagar sus impuestos.
¿Ese es el modelo en el que vamos a seguir? ¿Alguna vez oiremos a unos padres decir “me gustaría que mi hijo algún día sea un gran físico”? Porque no lo he oído en mi vida. Sí oigo, claro, “a ver si se hace futbolista y nos retira”.
Ahora, volvamos a la casilla de salida. Lo que nos dice la buena señora en su carta es que en un país que dilapida dinero a espuertas en idioteces y además presume por ahí de hacerlo, el ya de por sí escuálido sistema de I+D no tiene recursos y aun así tiene que recortarse. Que, además, “sobran” personas.
Y digo yo: ¿esta peña es tan ignorante que piensa que además de microscopios se pueden comprar en algún sitio “máquinas de innovar” que innoven por sí mismas dando a un botón, y quitarse a esos friquis de la bata de enmedio mientras se siguen contratando más gestores de Excel y Powerpoint?
Lo dicho. Dejémonos de pulseras y al grano. Hay muchos problemas que resolver. El primero el del despilfarro. Y para eso se usan unas tijeras. Pero en el sitio correcto. Recortar donde lo estamos haciendo es un suicidio, simple y llano.
Perdona el asalto del blog, Guille, pero me parece que en el sector de los gestores (y sospecho que entre tus lectores son mayoría) hay mucha gente viviendo en las nubes y haciendo rituales mágicos con la esperanza de que los dioses de la lluvia hagan de repente que “llueva” innovación o algo así. Todo eso sin cuestionarse en ningún momento qué es de hecho la innovación, y de dónde sale.
Borja, disculpa pero yo también creo que te estás confundiendo, porque no estás entendiendo el sentido de la petición de la cuarta carta. En mi opinión, no estás en desacuerdo con ninguno de los que hemos intervenido aquí (por cierto, yo soy una trabajadora por cuenta ajena y madre de familia sin ningún contacto con la gestión, a no ser que admitamos que sacar una familia adelante es un ejemplo de gestión). No creo que a día de hoy sea muy difícil encontrar a quien, como tú, nos dé un diagnóstico de la situación, lo difícil será encontrar a quien discrepe con tu diagnóstico.
El problema no es ese, el problema es que somos como el médico que conoce el mal pero no conoce el remedio concreto, sólo sabe que hay que curarse. En este caso, la cura pasa por lo que se dice en el primer párrafo:
“Necesito decisiones que encuentren su explicación en el futuro, en el modelo económico y social que queremos dejar a nuestras hijas y a nuestros hijos.”
Bien, pues yo quiero que el modelo se olvide de una quimera que nos han estado vendiendo de que vivimos en una sociedad postindustrial. Estamos así porque nos hemos olvidado de la industria, de la producción,nos creímos que el sector servicios puede ser la base de crecimiento de unpaís, y mientras proliferaban las asesorías, las consultorías, los bancos, los departamentos de marketing y los open managing, se han cerrado las fábricas.
¿Alguien tiene la sensación de que todo lo que consumimos es chino o alemán? Yo sí. Si no me equivoco, a China se le llama la fábrica del mundo.
Pues bien, esto es lo que yo exigiría a los políticos: la vuelta a la producción de bienes de consumo, la inversión en industrias renovadas y competitivas que lleven aparejada su correspondiente sección de I+D+I. Y de paso, que la ayuda a países en vías de desarrollo vayan por el mismo camino. ¿A santo de qué subvencionar Internet a países que ni siquiera tienen agua corriente?
Más que nada, si nos dedicamos a lanzar culpas en lugar de órdenes (sí, órdenes, porque los políticos deberían estar a nuestras órdenes) nos podemos pasar siglos aquí.
Y que no se me olvide: desarrollo sostenible e inversión en medio ambiente.
Una reflexión más: ¿Cuántas veces habéis oído que la solución a la crisis sería una guerra, porque habría que invertir en reconstruir?
Pues bien, la necesidad de reconstrucción la tenemos ya encima. Tenemos que reconstruir el planeta, ni más ni menos.
Un ejemplo para los que critican la inversión en ciencia. Ilustra muy bien cómo el retorno no siempre es obivo.
http://www.slac.stanford.edu/econf/C8905261/pdf/007.pdf
La verdad es que los comentarios de Borja sí me parecen un “asalto” al blog de Guillermo; pero más que nada, porque todo lo que dice son verdades como puños.
Resumiendo:
1) los recortes en I+D son muy evitables; y no sólo en I+D, sino también los de educación, salud y demás competencias básicas. Vamos a marcar unas prioridades lógicas y razonadas: eliminemos puestos políticos redundantes, primas a la selección de fútbol, sueldos y bonificaciones a políticos, banqueros y similares, etc.
2) ya que tenemos pocos recursos para I+D, vamos a asegurarnos de que estos recursos se utilizan adecuadamente. El modelo actual, basado en justificaciones, descargos, PowerPoints y Excels está profundamente podrido. Es responsabilidad de todos asegurarnos de que el dinero de nuestros impuestos está correctamente gastados desde un punto de vista moral; no es viable ni ético que determinados centros basen su modelo de negocio en sacar todo el rédito económico posible de las subvenciones públicas para sobrevivir.
3) el único modelo posible para mantener a flote un país independientemente de las tempestades es un modelo basado en el I+D. Conciencémonos de esto, y conciencemos a la sociedad.
Sólo un lunar en los comentarios de Borja: cada vez que escribes “I+D+i” estamos clavando un clavo en el ataúd de la I
Antes de hacer cualquier comentario, releí de nuevo la carta de Carmen Vela en nature (http://www.nature.com/news/turn-spain-s-budget-crisis-into-an-opportunity-1.10770). Comprendo la posición en la que se encuentra y como pretende abordarlo, pero no puedo compartir su forma de presentarlo.
Hay un recorte de fondos, ligado al esfuerzo por reducir el déficit decidido a nivel de gobierno. En estas circunstancias, defender los proyectos de calidad es razonable e inevitable. El destino ha entregado una mala mano, y hay que hacer lo mejor posible con esas cartas.
Como digo, entiendo el contexto, llamar y defender la calidad ante fondos limitados. Con lo que no puedo estar conforme es con que se presente como necesario -que no lo creo- o se hable de un tamaño excesivo. Lo cierto es que la inversión en I+D está por debajo de la de los países con quienes no comparamos.
¿Puede haber calidad sin cantidad en I+D? No es una pregunta fácil. Cuando estudiaba gestión de proyectos de capital riesgo, start-ups y similares, me sorprendieron dos cosas: uno, que la primera ronda de financiación suele venir habitualmente de los llamados “FFF” que son “Family, Friends and Fools”, y dos, que habitualmente, para los proyectos que finalmente se financian se requieren retornos sobre capital del 30% ó más. Ambos aspectos van unidos: no es fácil emprender con éxito, muchos proyectos fracasan y los que tienen éxito han de compensar al inversor por los demás.
Si los inversores especialistas, pese a analizar en profundidad, optan por diversificar y exigir retornos altos es porque no es fácil detectar “lo que va a triunfar”. ¿Cómo vamos a definir “excelencia”? No lo sé, pero sí creo que, para lograrla, ayuda contar con un “caldo de cultivo” en el que crezca.
Hemos constatado el problema, hemos analizado las consecuencias y creo que estamos de acuerdo en que invertir en I+D es invertir en empleo, en futuro. O, como podrían decir los que les gustan los eslóganes, “paga ciencia, o paga licencias”.
Hoy los políticos pueden tener otras prioridades, y los gestores, limitaciones severas. Pero quedarnos en el diagnóstico no va a servir de mucho: el paciente está enfermo, la preocupación ha de ser cómo sanarlo. Por eso estoy de acuerdo con Guiller, y dispuesto a romper mi lanza luchando por ello.
Cuando digo que la inversión en I+D está por debajo de nuestros pares, no hablo sólo de la pública. También me refiero a la privada. Soy consciente de que los recursos son igual de escasos en le empresa privada – es crisis para todos.
Esto no está reñido con una gestión activa de la financiación de los proyectos de investigación. En el mundo “real”, los proyectos han de ir alcanzando “hitos” y su financiación -y continuidad- suelen ir ligados a su logro. De aquí la figura del investigador bajo contrato.
Y, ¿para cuando la “ley del emprendedor”? No sé de leyes, pero si no me equivoco, una sociedad anónima responde ante deudas sólo hasta el límite de su capital, mientras que un emprendedor (con otra forma legal, más adecuada a una pequeña empresa) respondería con todo su patrimonio presente y futuro. Hay mucho por hacer si queremos facilitar la vida a los emprendedores.
Pero hay más que podemos hacer. Eficiencia, comunicación, formación. Un ejemplo, la iniciativa de “open data” del gobierno vasco: es una puerta a evitar duplicidades en el esfuerzo, a facilitar la comunicación. Podemos pedir mucho más de éste tipo de cosas: un portal donde se publiquen los resultados y publicaciones de proyectos financiados con dinero público, un foro de comunicación sobre proyectos en marcha, abrir las facultades con un portal de educación. Para todos ellos hay precedentes, en muchos casos, de prestigio reconocido.
Y es que el dinero ayuda, mucho, y el marco legal también, pero las ganas son imprescindibles.
Gracias Borja, muy de acuerdo en tus comentarios (menos en los pesimistas): la ciencia no se hace como las morcillas. Me había fijado en tu etapa de silencio en “El Insultor”, compruebo que sólo estabas cogiendo fuerzas ; ) Como he sido testigo de tu generosidad y de tu entusiasmo como voluntario en la FLL, debo decirte que me tomo como desafío personal ponerte una pulsera verde en la muñeca, antes de que llegue el otoño ¿qué te juegas, camarada?
Gracias Txelu, IK4 y sus personas, sois lo mejor.
Gracias Itziar, mucha sintonía con todo lo que dices, escribes mis pensamientos.
Gracias Rocío, ése es el espíritu!
Gracias Jai, ya verás como le ponemos la pulsera a Borja ; )
Gracias Jon, sintetizas bien los temas esenciales, y a mí tampoco me gusta nada lo de “I+D+i”: despista más que ayuda
Gracias Jose, que no caigamos nosotros en en mismo error con nuestras vidas
Gracias Ramón, tenemos mucho trabajo por delante, sí…
y gracias Alf, nos vemos mañana, charlamos de todo un poco, abrazo!