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Hola, soy guiller del futuro, escribo hoy mi post número mil en Thought in Euskadi.

A guiller del presente le tocaba justo hoy hace 19 años escribir su post número cien, pero he recordado que ese día le llevaban los demonios y no pudo escribirlo. Ya le conocéis, guiller en aquella época era un cascarrabias: que si el exilio, que si las revoluciones, que si el PCTI 2015…. A veces era un poco “palizas”, la verdad…

He pensado que tenía que remediar aquel error: he aprendido con el tiempo que la perseverancia es la clave para transformar. Así que he cambiado la fecha del ordenador, y he decidido escribirlo por él. Ha sido fácil, en vez de 2030, he puesto 2011, supongo que aparecerá bien ordenada en el Blog…

Tengo ya 65 años, aunque tardaré algunos más en jubilarme. Lo cierto es que sigo siendo bastante impaciente y cascarrabias, y todavía hay días que los demonios interiores me arrastran… Me sigue gustando leer, escaparme al monte con mi nieta y mi nieto, jugar al ajedrez con ellos, ponerles acertijos y llevarles al cine. Nire bilobak lortu du, azkenean, euskara ikasi dut.

Sigo viviendo en Sestao, que ha cambiado mucho en estos veinte años: el Centro de I+D que creó Arcelor Mittal hace dos décadas ahora es el Centro líder mundial en investigación en acero. Los tecnólogos del Centro decidieron hace dos años liberar todas las patentes de sus investigaciones, para que fuesen usadas libremente por la comunidad investigadora, han sido una jugada muy valiente y les ha salido muy bien.

Por cierto, el Centro es propiedad de las personas que trabajan en él. En muchos otros sitios de Euskadi ha dejado de haber empleados: las personas participan en la propiedad de las empresas en las que trabajan, Euskadi ha sido la cuna de un movimiento que ha transformado la economía global, que ha cambiado las reglas de juego que ahora son más abiertas y solidarias.

Vengo de buen humor, he estado paseando con mis alumnas y mis alumnos, les he estado enseñando mi lección favorita: el paralelismo entre el papel de Florencia en el Renacimiento, y Euskal Hiria en el Segundo Renacimiento. Vienen de todo el mundo para aprender en nuestra Universidad, que ocupa los primeros lugares en los rankings de las mejores universidades del mundo, en tecnologías aplicadas para la industria del conocimiento y también en innovación social.

Y después de clase, me he sentado junto a la ría un ratillo para escribir mi post, sigo escribiendo casi todas las semanas. Soy un sentimental y escribo mirando la pantalla, aunque ahora ya casi todo el mundo usa “lentillas neuronales”, un sistema que inventó hace seis años un investigador de IK4 y que permite leer sin utilizar la vista, está en las quinielas para el Nobel de este año. Por cierto, me llamó un periodista para preguntarme si era cierto el rumor de que nos íbamos a juntar con Tecnalia, le tendré que preguntar a Jox ; ).

Me he cruzado con Joseba por la mañana, esta semana ha sido su cumpleaños. No sé cómo hace para mantenerse tan en forma. Le he dicho “¿te acuerdas cuando te dieron aquel premio Ingenia de la Fundación de la Escuela de Ingenieros a tu carrera (realmente, te lo dieron a mitad de carrera) y hablaste de la Euskadi del futuro que soñabas? Hoy te voy a copiar la idea…” Se ha sonreido, dentro de poco podrá por fin dar el relevo como Presidente del Instituto Europeo de Tecnología, y podrá vivir un poco más tranquilo.

Mañana coincidiremos otra vez en una reunión previa a la aprobación del PCTI 2040 (ahora lo hacemos cada diez años). Se está acabando el 2030 y todavía está bastante verde. Algunos andan con prisas por aprobarlo, pero ahora las cosas han cambiado y tenemos unas instituciones sólidas, comprometidas con el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, con personas que se han tomado muy en serio su papel en la gobernanza.

La primera Presidenta de Innobasque tenía un lema que le había enseñado su aita: “las cosas, o se hacen bien, o no se hacen”. A Txema le volvió un poco loco al principio, es algo que todos los Presidentes de Innobasque han adoptado como norma (volverle un poco loco a Txema, quiero decir).

Me he acordado de mis aventuras en 2011, y de las personas que me acompañaban en aquellos viajes (IK4, IDE, DBS, los Médici, Ekoberri…). He pensado en dejarles alguna pista del magnífico futuro que les espera, de todas las cosas buenas que han conseguido con su pasión, con su esfuerzo, con su trabajo. Pero creo que es mejor que los vayan descubriendo día a día: la esperanza es la memoria del futuro.

Escribir el post número mil (o número cien, si lo leeis en 2011) es una gran responsabilidad, tendría que dejaros una frase muy ingeniosa, un consejo muy valioso, recomendaros la mejor de las películas o el más apasionante de los libros… Me costaría mucho elegir, he vivido muchos años y cada vez tengo peor memoria.

De algunas cosas sí me acuerdo, y quizá eso pueda ayudarme a terminar el post.

Me acuerdo de las miradas cómplices, de las cervezas al atardecer, de los jueves al sol, de los encuentros Médici, de los correos a medianoche, de los comentarios en los posts, de la paciencia de mis amigos, de las comidas con el mantel lleno de sueños, de los brindis llenos de futuro, de las noches trabajando, de las mañanas madrugando, de la A8, de la A68, de la A8 otra vez… de los cafés mirando el mar, de las cimas de las montañas, de mis escapadas a Pirineos con mis hermanas. De las protestas en casa “Aita, deja de una vez el ordenador!!!!!!!”, y también de cuando mi ama le pidió a mi padre que me encuadernara los cien primeros posts de “Thought in Euskadi” por Navidades.

En la portada del libro, recuerdo que me escribieron el lema familiar de los Shackleton, junto a una foto preciosa del Endurance atrapado en el hielo: “Fortitudine, Vincimus” (Con coraje y esfuerzo, venceremos). En la contraportada, la mano de Maximus acariciando el trigo, y una frase “He ganado, por el color del trigo”.

gladiatorwheat

Gracias a todos por vuestra compañía, os espero en 2030.

besarkada bero bat. guiller.

EUSTAT I+D 2010

Como cada año, EUSTAT hizo público ayer el dato del indicador del Gasto en I+D/PIB  en Euskadi correspondiente al Ejercicio 2010, que ha alcanzado la cifra del 2,08%. Ya comentamos en su día las virtudes y defectos de este indicador: conducir un coche con la única información del indicador del depósito de combustible no es una buena idea.

Pero de vez en cuando conviene mirar cómo va. El objetivo que se había marcado el PCTI 2010 era alcanzar la cifra del 2,25%, partiendo del 1,54% que teníamos en el 2006. No hemos llegado al objetivo, nos han faltado sólo 111 Millones de Euros…

No hemos estado lejos. Hubiera bastado, dedicar los 80 Millones de Euros que dejamos de pagar al Estado cuando conseguimos la transferencia de I+D a finales de 2008. Ese presupuesto público, junto con la inversión privada que hubiera inducido, nos hubiera bastado para cumplir el objetivo que nos habíamos marcado…

Claro que aquello ocurrió en mitad de un cambio de Gobierno, y según se desataba la tormenta perfecta de la recesión: no era difícil despistarse. Y también, por qué no decirlo, sin unas instituciones sólidas en nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación y sin una vertebración e implicación sólida de la sociedad civil en la gobernanza de estas instituciones. Y con algunas personas de criterio con muchas dudas acerca de la rentabilidad de invertir en el I+D, y por tanto, con dudas de incrementar esa inversión.

Yo no tengo dudas, ya lo sabéis. Creo que tenemos que invertir más, mucho más en generar conocimiento. Para transformar, hace falta recursos. Y una gobernanza sólida. E investigadores, tecnólogos e innovadores comprometidos con la excelencia. En todo ello tenemos que trabajar, y para ello necesitamos recursos. Los alemanes en 2009 estaban en el 2,78%, ando esperando su cifra de 2010, porque su trayectoria deja pocas dudas… Por cierto, andan con un nivel de desempleo del 7% (lo mismo es porque no dudan).

Germany I+D

USA anda en esos niveles, 2,7%, más o menos el doble de lo que invierte España. La semana que viene, el INE publicará los datos para el conjunto del Estado, y para cada una de las Comunidades Autónomas. A ver cómo han ido Madrid, Navarra y Catalunya, que suelen acompañar a Euskadi en las posiciones por encima de la media. Lo mismo nos ponemos los primeros, sería la primera vez en la historia.

Precisamente ayer estaba en Valencia hablando de estas cosas, como ponente invitado en las Jornadas de los Consejos Sociales de las Universidades Españolas, organizadas con gran acierto por el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Valencia. Varios Presidentes de Consejos de Universidades de otras Comunidades me hablaban con cariño y con respeto de Euskadi, de la apuesta que llevamos años manteniendo: en datos como el de la inversión en I+D, esta constancia y coherencia deja un rastro muy nítido.

Recordaban la visita que les hizo Pedro Luis Uriarte cuando estábamos poniendo en marcha Innobasque, y me preguntaron  qué tal iba nuestro proyecto, me pareció notar en algunos un punto de escepticismo… Les contesté que aquí seguimos, que algunos nos lo hemos creído, y no vamos a dejar de trabajar hasta que, en 2030, Euskadi se haya convertido en la Florencia de ese Segundo Renacimiento del que estamos tan necesitados.

Y para eso, tendremos que haber llegado al 5% de inversión en I+D sobre PIB. Y tendremos que haber reinventado nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Eso se hace con constancia, con la pasión de muchas personas trabajando juntas con ese objetivo.

Así hemos conseguido en 2010 romper la barrera del 2% y así conseguiremos en 2015 romper la barrera del 3%. Para entonces, tendremos que conseguir que todo funcione mucho mejor que ahora, que invertir más no basta: cada día tendremos que hacer más rentable esa inversión… Vosotros me ayudaréis ¿verdad?

En fin, de todo ello hablaré en mi post nº 100, la semana que viene.

Bonus Track 1.

Os dejo a un link a un par de artículos interesantes que tienen que ver con la temática del post:

. And The King of R&D Spending Is…

– R&D Spending And Profitability: What’s The Link?

Os dejo también las transparencias que utilicé en la charla que di el martes en el “IX CURSO SOBRE I+D+i EN EUSKADI. JOVENES EN LA INVESTIGACION“. La verdad es que siempre acabo hablando de mi libro ; )

Después de unos cuantos meses por algún otro sitio, volvemos a ”Thought in Euskadi”. Espero que Guiller no se haya sentido muy solo.

Nos han encargado coordinar un Seminario Internacional sobre “Europa y los Retos del Desarrollo: Más allá de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, que se celebra ahora en Bilbao los días 17 y 18 de noviembre de 2011.

Os adjuntamos el artículo que ayer nos publicó El Correo al respecto y os incluimos el enlace a otro artículo que hoy nos edita el DEIA.

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El contexto actual de este otoño de 2011 en Europa es el de toda una región  atemorizada por la crisis económica. Los ciudadanos europeos siguen expectantes pero con desconfianza la actuación de los responsables políticos europeos, especialmente respecto a las medidas de rescate a Grecia, el eslabón más débil y pesado de la “cordada” europea, que amenaza con arrastrar al resto. El ambiente social generalizado es de inseguridad y miedo al futuro, cada jornada gran parte de la población anda pendiente del comportamiento de las bolsas de valores o los tipos de interés y es muy consciente de que la moneda única está amenazada y varios de los países de la zona euro están siendo sometidos a un fuerte ataque especulativo.

 

¿En esta situación inquietante, en que la única y absoluta prioridad es la crisis económica, puede seguir habiendo espacio para la solidaridad con los países pobres?, ¿en medio de este clima de alarma por nuestros problemas internos, tiene aún sentido seguir apostando en Europa por la cooperación al desarrollo hacia otros países?

 

Once años después de la Cumbre del Milenio en la que se adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio por las Naciones Unidas, en un escenario absolutamente diferente, con una nueva geopolítica y geo-economía mundial con nuevos actores, se hace necesario tanto un análisis sosegado sobre el grado de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a fecha de hoy y de su proyección al 2015, como una actualización de la agenda del desarrollo, las políticas de cooperación y las reglas de comercio internacional. Es clave también una identificación y reconocimiento de los obstáculos y dificultades que sufren los países pobres para abordar su propio desarrollo y propiciar que las propias sociedades puedan ser de verdad los sujetos activos de su avance.

 

A la vez que seguimos potenciando lo que funciona bien en cooperación al desarrollo (el trabajo de las instituciones, agencias y ONGs –tanto locales y nacionales como regionales e internacionales- que lo hacen bien y que activan las imprescindibles corrientes de solidaridad a todos los niveles), ¿no deberíamos permitir y propiciar más decididamente que los países pobres puedan adoptar una estrategia múltiple de desarrollo económico?

Si para los “países ricos”, además del papel clave de la sociedad civil, la educación y la cultura, sus apuestas de crecimiento pasan por consolidar la gobernanza democrática y unas instituciones fuertes (eficaces y transparentes garantes del estado de bienestar) y por afrontar profundas transformaciones internas, a través de la innovación, la cultura del emprendizaje, la promoción de una economía basada en el conocimiento y en la apertura al exterior, ¿acaso no son precisamente también estos los factores clave que deben sustentar las estrategias de desarrollo de los “países pobres”?

 

Es verdad que en estos últimos años ha habido una notable reducción de la pobreza en el mundo, pero paradójicamente aumentan las desigualdades, tanto a nivel mundial como dentro de muchos países. Y todavía una gran parte de la humanidad vive a espaldas del progreso y no tiene acceso a un mínimo de desarrollo que le permitiría llevar una vida digna. ¿Es posible abordar en serio este desafío básico?

 

Más bien existe el riesgo real que, por la crisis económica, paulatinamente la cooperación al desarrollo empiece a desaparecer de las agendas políticas y de los presupuestos anuales de las administraciones públicas y que por inercia, casi sin hacer ruido, haga mutis por el foro.

 

Los retos del desarrollo siguen estando ahí y el clima de incertidumbres nos azota, sin duda. Pero, pese a todo, a la crisis, a los miedos, al riesgo de xenofobia y tantos problemas, Europa debe apostar de nuevo y de forma renovada por su propio modelo que le ha caracterizado hasta ahora y le ha dado sentido y prestigio: El del estado de bienestar, de sociedades inclusivas y democráticas. Europa debe reforzar hacia dentro estos valores y modelo y, a la vez, debe responsabilizarse de seguir transfiriéndolo al resto del mundo, a través de una actualizada e innovadora cooperación al desarrollo situada en el actual contexto internacional. ¿No tendría Europa, junto con el resto de los países, que plantearse algún nuevo sistema de gobernanza para las cuestiones de desarrollo?

 

Los días 17 y 18 de noviembre, el Instituto de Demócratas Europeos y Sabino Arana Fundazioa, organizan en Bilbao el Seminario sobre “Europa y los Retos del Desarrollo: Más allá de los Objetivos de Desarrollo del Milenio” para abordar de frente estas cuestiones y dar claves, a través de un paquete de propuestas, para que Europa no sólo no renuncie ni abandone sus compromisos con el desarrollo a nivel global, sino que sea capaz de impulsar una agenda al desarrollo más allá del horizonte 2015 y de estos Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

La Estación del Exilio

Un amable lector de “Thought in Euskadi” me recordaba en privado que había una tercera vía, que había olvidado citar en mi último post volcánico. Entre los revolucionarios y los que quieren transformar el Sistema desde dentro, queda una tercera vía: el camino de los que voluntariamente deciden tomar el camino del exilio.

La comunidad científica es rica en exiliados, más o menos voluntarios, más o menos conocidos. Einstein pertenece al grupo de los más voluntarios y conocidos, y me han venido a la cabeza dos libros preciosos que nos cuentan sus últimos años en Berlín (El Mundo Alemán de Einstein, de Fritz Stern) (gracias por la pista, @Odilas), y los que después pasó en Princeton (112 Mercer Street: Einstein, Russell, Gödel, Pauli, and the end of innocence in Science, de Burton Feldman y Katherine Williams). A través de estas páginas descubrimos la “red social” de Einstein cuando no existían Linkedin, Facebook o Twitter, y las reflexiones y sentimientos de una de las mentes científicas más originales y brillantes que ha tenido Humanidad.

Antes funcionaban las cartas, escritas de puño y letra, las tertulias acompañadas por una tazá de café, las conversaciones en largos paseos bajo los árboles de Berlín y Princeton, que en otoño adquieren su tonalidad más rica. Hemos ganado en velocidad, sin duda, aunque no está tan claro que hayamos ganado en calidad…

He agradecido mucho el recordatorio: sin duda el exilio voluntario y activo es también una opción transformadora. Guardar las fuerzas para sumarlas en el momento decisivo, antes que dilapidarlas en una batalla desigual. De hecho, nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación es rico en exiliados, más o menos geográficos, que para coger distancia no siempre hace falta coger un tren. Personas en profundo desacuerdo con cómo funcionan las cosas, que han decidido que lo más inteligente era esperar el momento de volver.

A veces basta con elegir un refugio interior, desde el que poder seguir escribiendo cartas, desde el que poder seguir pensando en libertad, desde el que poder seguir compartiendo cafés y paseos con la comunidad de exiliados. Conozco a varios de estos refugiados del Sistema, que esperan pacientemente en la estación que han construido en sus vidas: ni indignados, ni resignados.

Esperan cosas sencillas, como un modelo de gobernanza en la que sus voces puedan ser escuchadas. Unas reglas de juego claras, orientadas a que los mejores puedan concentrarse en su trabajo, y a que el resto pueda ir mejorando. Un pacto sobre las cuestiones fundamentales que evite el desgaste continuo de unos contra otros.

Esperan en la Estación del Exilio, esperan la llegada de un tren cuya llegada ha sido ya anunciada, aunque nadie sabe realmente si finalmente llegará, o cuál será el viaje que propondrá ese tren. La mirada se pierde en las vías que, de momento, siguen vacías.

Yo, mientras tanto, me imagino dentro de ese tren, asomado por la ventanilla, esperando el momento de llegar a la Estación. Será un instante, tendré unos minutos para decidir si sigo en el tren, o si me bajo en la Estación, que por fortuna lugares donde refugiarme, dentro y fuera de mi cabeza, nunca me han faltado. Siempre me quedará la familia, los amigos y las montañas.

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Probablemente lo decida mirando a los ojos de los que esperan en la estación. Quizá alguno decida subirse, otros se bajarán, para eso sirven las estaciones. Leeré su mirada, ni indignada, ni resignada, y decidiré qué debo hacer.

En el fondo de la decisión, estará la adivinanza que nos cuenta el protagonista de Origen (Nolan, 2010), y que me acompaña desde que la escuché. Ya sabéis que las adivinanzas son otra de mis muchas debilidades…

Te contaré una adivinanza. Estás esperando un tren, un tren que te llevara muy lejos. Tú sabes dónde quieres que ese tren te lleve, pero no dónde te llevara. Pero eso no te importa.

¿Cómo puede no importarte dónde vaya el tren?

La solución os la daré dentro de dos semanas, que escribiré mi post número 100 de Thought in Euskadi. Antes queda el número 99: la próxima semana, hablaremos del Gobierno ; )

Sobre el volcán dormido

Esta semana, hemos convivido con Todos los Santos, los Fieles Difuntos, Halloween y el Día de los Muertos. La verdad es que, cuando yo era pequeño, las fiestas tenían una explicación más sencilla, ahora mismo es un poco festival (la semana pasada, por poner otro ejemplo, el martes descubrí que Segovia y Euskadi comparten ahora una fiesta: San Frutos y San Estatuto…).

A mí, entre el volcán que está despertando junto a la Isla del Hierro, las imágenes del Día de los Muertos en México y los comentarios que me habéis dejado en mi reciente visita al Infierno, me ha venido la cabeza el libro de Malcolm Lowry “Bajo el Volcán”. También hay una película del mismo título inspirada en el libro (Huston, 1984) que se deja ver, aunque el libro en este caso llega mucho más dentro, más profundo. La acción transcurre en las 24 horas del Día de los Muertos, en Cuernavaca, bajo la atenta mirada del volcán Popocatépetl, que este año está también juguetón.

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El libro es un amargo descenso a los infiernos, no deja demasiado espacio para la esperanza. Quizá por eso se inicia con la cita de la tragedia griega de Antígona, que nos recuerda que podemos superar muchos retos, aunque el de la muerte nos estará siempre esperando. Antígona y el protagonista de Lowry encuentran finalmente la muerte por enfrentarse al poder pero, antes de morir, visitan la oscura morada de la desesperación. La primera se ahorca (en su favor hay que decir que lo hace dentro de la tumba en la que le habían enterrado en vida) y el segundo acaba sus días alcoholizado (también a éste, por cierto, le ayudan bastante a morir).

La moraleja es clara: quien se enfrenta al sistema, debe calcular el riesgo de la desesperación, y también el riesgo de que el poder le ayude todo lo que pueda a encontrar la puerta de salida. Por cada revolucionario que consigue derrotar al sistema, hay cientos enterrados que no lo consiguieron, derrotados por su propia desesperanza o por el poder (y muy frecuentemente por una combinación de ambos).

La alternativa es tratar de cambiar las cosas desde dentro del sistema, buscar la luz entre sus huecos (habrás visto “La Lista de Schlinder” (Spielberg, 1993)…). El riesgo aquí es el de que la inercia acabe por ganar la partida, y acabes formando parte del sistema que querías cambiar. Una broma macabra ¿verdad?, no sé si es mejor el destino de Antígona…

Si en Octubre me han hecho compañía los perdedores, en Noviembre lo harán los que se han enfrentado al dilema de asaltar las murallas o construir el caballo de Troya. Me acompañará también la esperanza de que, cuando llegue el momento, despierte el volcán dormido que les ayude a romper las defensas invencibles, que consigan abrir la puerta que separa a los que luchan desde fuera y a los que luchan desde dentro.

Celebraré así la Semana de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de este año, que estrenamos mañana. Pensando en lo poco que tenemos que celebrar, y en todas las cosas que nos quedan por cambiar (entre otras, que podamos llegar a esta fiesta unidos, y no divididos, como nos ocurrió en San Frutos…). Sintiendo bajo mis pies el volcán dormido, rezando para que despierte, y decidiendo si merece la pena acompañar a Ulises y a Oskar Schlinder, o tomar el camino de Antígona y Geoffrey Firmin. Mientras tanto, iré cantando bajito la canción que ayuda a Manny Calavera a cruzar el Mar de los Lamentos: “La lucecita del mar, voy a dejarla brillar…”

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Bonus Track 1.

Si tienes un ratillo, te puedes acercar mañana en Gasteiz a la inauguración de la Semana: hay que mantener las tradiciones.

O si eres de la legión de los que está desesperado y deseando cambiar todo, te aconsejo una visita al Business Global Conference, varios de sus ponentes vienen a hablarnos de cómo podemos hacerlo. Por cierto, una de las conferencias se titula “Del Infierno al Cielo”… (Gracias Nai, siempre estás atenta!)

Y si tienes jóvenes aprendices de brujos, no dejes de llevarlos el próximo domingo 13 a las Jornadas de Puertas Abiertas de los Parques Tecnológicos. A ver si nos mejora el tiempo un poquito, menudo finde de chaparrones llevamos…

Popocatépetl

Es curioso y divertido cómo unas cosas nos llevan a otras. Buscando de forma distraída alguna referencia de “Design Thinking” (por cierto, gente muy interesante anda detrás de la misma pista), he llegado a un blog dedicado al diseño que recogía en un post uno de los carteles que  Sir Paul Smith había preparado para la película que se estrenará por aquí en Diciembre “Tinker, Taylor, Soldier, Spy” (Alfredson, 2011)

Tinker Tailor

Juntar cine y ajedrez es suficiente para que me detenga un ratillo, ya sabéis. Lo insospechado es que, rebuscando algo más, me he dado de bruces con un artículo de “The Economist” publicado este mes titulado “Tinker, Tailor“, que está dedicado (qué agradable sorpresa) al retorno de la Política Industrial. Ya os he contado que la Política Industrial se está poniendo de moda otra vez. Y no sólo en nuestra vieja Europa, también en Estados Unidos y en todos los países emergentes.

El artículo es un recorta y pega de aquí y de allá, pero una de las referencias que cita me ha parecido muy interesante. Es un post que publicó en Abril de 2010 Dani Rodrick “The Return of Industrial Policy” (un título más evidente que “Tinker, Tailor”, ¿verdad?). Dani Rodrick es Profesor de Política Económica Internacional en Harvard, una persona interesante, le seguiré a partir de ahora en su blog y os contaré más cosas de este joven: le preocupan cosas parecidas a las que nos preocupan en Thought in Euskadi.

Los tres principios que propone para una política industrial sana me parecen tan buenos, que los voy a reproducir íntegramente (The Economist traduce bastantes artículos al castellano: no es muy buena traducción, pero sirve).

  • En primer lugar, la política industrial es un estado de ánimo más que una lista de políticas concretas. Los que la aplican con éxito entienden que es más importante crear un clima de colaboración entre el Gobierno y el sector privado que facilitar incentivos financieros. Mediante consejos, foros de desarrollo de proveedores, consejos consultivos en materia de inversión, mesas redondas sectoriales o fondos privados y públicos de capital de riesgo, la colaboración va encaminada a obtener información sobre oportunidades de inversión y cuellos de botella, lo que requiere un gobierno que colabora con el sector privado.

  • En segundo lugar, la política industrial debe recurrir tanto a las zanahorias como a los palos. Dados sus riesgos y el desfase entre sus beneficios sociales y privados, la innovación requiere rentas: rendimientos superiores a los que brindan los mercados competitivos. Ésa es la razón por la que todos los países tienen un sistema de patentes, pero los incentivos permanentes tienen sus costos: pueden aumentar los precios al consumo y acumular recursos en actividades improductivas. Ésa es la razón por la que las patentes tienen un plazo de expiración. Se debe aplicar el mismo principio a todas las medidas gubernamentales en pro de la creación de nuevas industrias. Los incentivos gubernamentales deben ser temporales y estar basados en los resultados.

  • En tercer lugar, quienes aplican la política industrial deben tener presente que va encaminada a servir a la sociedad en general, no a los burócratas que la administran ni a las empresas que reciben incentivos. Como protección contra el abuso y la acaparación, se debe aplicar la política industrial de forma transparente y responsable y sus procesos deben admitir a nuevos concurrentes, además de los establecidos.

El artículo en The Economist, lo resume muy acertadamente: el éxito de las políticas industriales depende, en última instancia, de los valores de las personas que están al frente de las mismas. Hace falta coraje para desconectar la respiración artificial de las ayudas públicas y ver morir una industria que ya solo sobrevive gracias a ellas. Hace falta honestidad para soportar las presiones de los poderosos grupos industriales cuando vienen a reclamar su parte de la tarta (quiero recuperar mis impuestos, es justo ¿no?). Hace falta audacia para atreverse a impulsar políticas de innovación que pueden fallar, porque no han sido probadas hasta la fecha. Hace falta humildad, para no olvidar nunca que la Administración hace eso: administrar recursos que pertenecen al conjunto de la Sociedad, no a quien los administra…

En las instituciones vascas que han liderado las políticas de promoción industrial, hemos tenido la fortuna de contar con personas que llevan esos valores en su mirada, y eso ha marcado la diferencia en los treinta años de autogobierno. Que siga siendo así treinta años más, y esta crisis no me dará miedo.

Siempre acabamos en las personas, en sus valores. ¿No ha acabado mal el viaje que seguía la pista de la canción que utilizan en inglés para deshojar las margaritas, verdad?

Muchas veces, cuando salgo al monte, empiezo el camino todavía de noche. Las nubes bajas se confunden con la niebla, y el camino apenas se distingue. Tropiezo y me araño un poco más, mientras trato de avanzar rápido, ganar un poco de altura, el amanecer va llegando despacio…

Es un momento mágico cuando, llegando a un collado, descubro en el horizonte al que sol asoma sus primeros rayos. Entonces todos los grises en un momento se convierte en una sinfonía de verde, y el cielo recorre toda la gama del azul. Suelo pararme y disfrutar de ese momento.

La última vez me sorprendió en Besaide, ya os lo conté, y también las cinco flores que dejé. Una de ellas, ha florecido esta tarde, y por un momento, la convivencia y reconciliación que tantos hemos soñado durante tanto tiempo parece hoy más cerca que ayer.

Ya sé que queda mucho camino, y que el que nos ha traído hasta aquí ha dejado muchas heridas, algunas más profundas que lo profundo que llevamos metido el corazón.

Ya sé que antes hemos visto antes espejismos de amanecer, y que luego la oscuridad ha vuelto a caer, más negra que nunca.

Ya sé que queda mucho camino por andar, y que será cuesta arriba, lleno de barro, resbaladizo. Ya sé que será difícil, todo lo que merece la pena lo es.

Pero déjame hoy disfrutar de este momento, déjame sentarme a ver amanecer, déjame que sueñe con una Euskadi donde todos podamos pensar y hablar en libertad.

En un momento, habrá que seguir el camino, que será duro. Déjame que guarde este momento en mi corazón, guárdalo tú en el tuyo, y con todo ese calor, no dejemos que nunca más esta tierra se vea arrastrada a la oscuridad.

Disfruta conmigo del amanecer, que la noche lleva durando todo lo que llevo vivido… Que nuestras hijas y nuestros hijos puedan llegar a esa montaña que nuestros padres soñaron.

Llegamos al último post de la serie. La Commedia se llama así, porque al final merece la pena el viaje. Dante consigue llegar al Cielo para poder contarnos, en su verso de despedida, cuál es la fuerza que mueve el universo.

L’amor che move il sole e laltre stelle (Paradiso XXXIII,145)

Los Sistemas de Ciencia, Tecnología e Innovación, a pesar de sus pecados y de sus sombras, están llenos de luz, llenos de la pasión y el compromiso de personas que, con su trabajo, lo hacen mejor día a día. Ya que has llegado hasta aquí, ¿te cuento cuáles son esas 9 personas? (el orden es lo de menos)

  • Las que, desde su puesto de trabajo en una administración pública, están al servicio del Sistema, tratando de hacer que las cosas funcionen cada día mejor, dentro de sus atribuciones, que casi siempre se les quedan pequeñas, al igual que sus recursos (que ahora menguan todavía más rápido). He querido ponerles en primer lugar, porque nunca salen en la foto, y sin embargo sin su ayuda estaríamos perdidos.
  • Los investigadores excelentes, en la universidad, en centros de investigación, en el sistema de salud… que han hecho de su vocación investigadora la pasión de su existencia. Condenados al trabajo de Sísifo, cada nuevo descubrimiento sólo les sirve para saber cuánto más ignoran. Abiertos a la comunidad científica global, compartiendo con ellos su conocimiento, creando la materia del progreso, el conocimiento.
  • Los tecnólogos comprometidos por crear valor en la empresa, empeñados en que el conocimiento se traduzca en aplicaciones útiles, que den a sus clientes la ventaja competitiva que necesitan para vender en los mercados globales
  • Los innovadores, rechazados por definición en cualquier sistema (que se resiste a quienes quieren verlo todo con ojos nuevos), siempre incómodos en la empresa. En última instancia, su pasión es la que contiene el poder de transformar: ni el conocimiento ni la tecnología bastan: hace falta el genio de quien lo lleva a nuevos productos, nuevos servicios, nuevas formas de entencer los mercados, las organizaciones y el mismísimo Sistema de Innovación
  • Las personas entregadas a la difícil tarea de la divulgación y la comunicación, al fomento de las vocaciones científico-tecnológicas, con tender puentes con la sociedad. Esa labor de sensibilización, en la que todavía tenemos que profundizar mucho más, es clave para el futuro del Sistema: cuando estos temas preocupen a la sociedad, a los políticos les costará menos dedicarles la prioridad que se requiere.
  • Y por cierto, aunque ahora esté de moda ponerles a caldo, he tenido la ocasión de encontrar también en la política a personas que hacen las cosas bien. Con visión a largo plazo, buscando los consensos necesarios (ese trabajo nunca sale en los periódicos), tratando de entender este Sistema tan endiablado que tenemos, llevando la prioridad no sólo a los discursos, sino a los presupuestos.
  • Igual que en el mundo de la gobernanza público-privada, me encuentro con personas de la Empresa que ponen por delante el bien del conjunto de los agentes del Sistema, y no su interés particular. Que invierten mucho tiempo, que arriesgan su prestigio por transformar un Sistema que se defiende con uñas u dientes
  • Y también en la gestión de lo público-privado, de los organismos intermedios, me he encontrado con Directoras y Directores enfrentados a la complejidad de un mercado que a veces coge lo peor de los dos mundos. Vienen tiempos duros para el Sistema, en 2012 vamos a necesitar pilotos audaces, que la crisis va a golpear el Sistema. Hay que aprovechar para sanearlo, para quitar la grasa, para afilar la quilla: no podemos dejar de correr.
  • No me caben todas, voy a acabar con las profesoras y profesores, las personas que trabajan en el sistema educativo, desde los de infantil, hasta los universitarios y los de formación profesional. De sus manos salen todas las personas que he citado en los puntos anteriores… Son quizá las piezas más importantes y tampoco salen nunca en las fotos del Sistema.

Me habré dejado alguno, seguro. Igual no estás tú en la lista, ya me perdonarás. Vosotros sois la luz del Sistema de I+D+i, la esperanza de que algún día el Infierno y el Purgatorio habrán quedado atrás, como en la playa que ya os conté (recuerda el consejo, ocúpate en vivir).

Bueno, acabo la “Divina Comedia del I+D+i”, espero que os haya entretenido, os haya hecho pensar un poco. Tú elegirás con cuál de las tres miradas quieres quedarte. Yo me quedo con Gustave Flaubert, que decía una frase con la que me despido, me parece que tenía mucha razón:

“Creo que si mirásemos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas”

Dante Purified - Salvador Dalí

Dante Purified - Salvador Dalí

Voy a tener que darme prisa en acabar la serie de posts, que el olor del azufre ha despertado a muchos, y no era mi intención teneros contemplando una visión infernal… Así que vamos a escalar esta mañana el Purgatorio, ya sabéis mi debilidad por subir montañas.

El Purgatorio de Dante tenía 9 alturas (una antesala, una por cada uno de los pecados capitales, y la cima). Nuestro Sistema de I+D+i tiene también 9 terrazas en las que purificar sus faltas:

  • La primera terraza la lleva en el propio nombre “I+D+i”, que viene a ser como el mote que te ponen en el pueblo (al menos, en los pueblos de antes: el pelagatos, el matacristos, la pinchapuertas, el tragapuros, el cagatintas…). Desde la minúscula para la “innovación”, hasta la linealidad que sugiere, todo induce a error en el nombre del sistema y en las estadísticas que le van poniendo apellidos (por ejemplo, el Gasto en I+D), que muchas veces estorban más que ayudan
  • La segunda terraza para purgar los pecados de investigadores, tecnólogos, innovadores y gestores públicos se llama “programas de ayuda” o también “subvenciones”. La Santa Inquisición debió dejar escrito un capítulo a los científicos en el libro “Sobre el arte de torturar”…
  • Por si fuera poco, en la tercera terraza te espera el reparto competencial interdepartamental e interinstitucional. Los padres de la patria no sabían que la innovación fuese a ser importante, y se les olvidó incluirla en la Constitución (ese texto que hemos descubierto que sólo Merkel puede cambiar). En el I+D lo hicieron mejor, todos los niveles de la Administración tienen competencias, pero no está claro cuáles: festival.
  • La cuarta terraza es complementaria de la anterior: hay consenso en que 2/3 de esta ronda la pagan los privados, y 1/3 los públicos. El problema es que se les ha olvidado crear un idioma para poner de acuerdos a unos y a otros, la colaboración público-privada es el arte de sobreponerse a la mutua perplejidad.
  • En la quinta, nos encontramos con el famoso chiste de la “carrera investigadora“. Hace falta vocación y bastante inconsciencia para decidir que lo que quieres hacer con tu vida, es arruinarla (en sus distintas dimensiones: económica y espiritual).

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  • La sexta terraza en la que purgamos nuestros pecados se llama “no corras que es peor”. El sistema es como un ovillo perfectamente enredado, de esos que como quieras desenredar con prisas, lo único que acabas consiguiendo es dejar un nudo peor y más fuerte. Hay que ir muy despacio, estudiando con cuidado los nudos para conseguir desenredar sólo un poquito del jaleo, y luego enfrentarte al siguiente nudo (Alejandro, ¿dónde estás cuando se te necesita?)
  • En la séptima terraza (vamos cogiendo altura, no vayas a resbalar ahora), nos esperan los consultores, sonriendo. El Sistema es una mina de oro para la consultoría, y lo malo es que para cuando te encuentras con uno que aporte compromiso y conocimiento (que haberlos, haylos), generalmente ya has perdido la fe, y contratas estudios para renovar la decoración de tus baldas.
  • La octava altura del purgatorio está habitada por los que acaban de llegar al Sistema, y se dan cuenta de que todos los que están dentro están locos, o están tan institucionalizados que lo mejor es no hacerles ni caso. Éstos suelen tener que ir cayendo de terraza en terraza para ir entendiendo dónde se han metido (a veces siguen cayendo hasta el Infierno, ya leisteis mi post de ayer…). Bueno, éstos también nos ayudan a purificarnos, todo es bueno para el convento ; )
  • La novena es la más dura. Desde arriba ves a tantas personas que sufren por cómo están las cosas, y también lo importante que sería que el Sistema funcionase correctamente. Es como un fuego que te va devorando por dentro, ya os he hablado de él en alguna ocasión.

Los que esperabais que la cosa mejorase después del post del Infierno, estaréis un poco preocupados… Que no cunda el pánico, estamos llegando al Cielo, y allí ya podréis descansar un poquito la vista. Conviene de vez en cuando no olvidar las cosas de las que tenemos que desprendernos si queremos que nuestro Sistema funcione como debiera…

Dante nos recuerda en la Divina Comedia “ché saetta previsa vien più lenta“: la flecha que vemos llegar, ésa viene más despacio (de la que no ves llegar, la primera noticia que tienes es que te ha atravesado…). Tenemos que conocer las flechas que amenazan el Sistema, tenemos que reaccionar, y para eso lo primero es no retirar la mirada, aunque no nos guste lo que vemos. Así podremos parar mejor los golpes (y con un poquito de buen humor, que he tratado de conservar en este relato).

Ánimo, que esta noche nos veremos en el Cielo!

Empecemos pues con nuestro viaje, que repasará en este post los 9 pecados del Sistema de I+D+i.

Igual que en el viaje de Dante, en la antesala del infierno nos aguardan los indiferentes (”ignavi”), los que nunca se comprometen a nada, los que todo les da un poco igual. De esos también tenemos en el Sistema de I+D+i, y me parece bien el castigo que propone Dante para ellos: ni siquiera tienen sitio en el infierno. Le haré caso y no les dedicaré ni media línea más, no se la merecen.

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Si tú estás leyendo ésto, es porque no te dará todo igual. Habrás visto los pecados de nuestro Sistema y querrás saber si alguien más los está viendo, y por qué estamos todos callados, como en el desfile del traje invisible del emperador…

Te voy a contar 9 que para mí son claros, me interesará conocer también los que tú estás viendo:

  1. Un pecado no venial, es el de quienes hacen del Sistema de I+D+i un fin en sí mismo. Se olvidan de que el Sistema debe estar al servicio de las empresas y la sociedad. Dante ponía a los traidores en el último círculo, y probablemente no haya peor traición que ésta.
  2. Vinculado al anterior, está el de la endogamia. El sistema a veces huele a cerrado: nos encontramos siempre los mismos, que nos contamos las mismas historias que sólo nosotros entendemos. No circula el aire y, lo que es peor, el Sistema acaba siendo un lobby reactivo y resistente a quienes tratan de abrir un poco las ventanas.
  3. Otro no menos grave es el de la mediocridad, el del “café para todos. Tenemos un Sistema que, en no pocas ocasiones, trata de igual manera a quien crea valor de forma sostenida, y a los vendedores de humo (y, a veces, castiga a los primeros y recompensa a los segundos).
  4. Claro que, en gran medida, es debido a otro mal: que el Sistema es ciego para el valor, y únicamente es capaz de reconocer el coste. Y en los mercados que funcionan por coste, los centros de investigación no pasan de ser agencias de body-shopping, más o menos sofisticadas: se venden horas, a precio de coste (subvencionado).
  5. Del universo de lo público, ha heredado varios vicios. Quizá el peor de ellos es el de la incapacidad de trabar consensos sólidos sobre las cuestiones fundamentales. Y en cuatro años, por más que a algunos se les antojen largos, no da tiempo a cambiar casi nada…
  6. El universo de lo privado también le ha dejado la manzana envenenada de los agentes privados que se incorporan a la gobernanza del sistema y únicamente van buscando el beneficio inmediato para sus empresas (que, a fin de cuentas, son las que le pagan el sueldo ¿no?)
  7. El público-privado ha generado sus propios defectos, y quizá el peor sea la inercia: acabar con una sociedad público-privada (aunque su objetivo inicial haya quedado plenamente obsoleto), es más difícil que hacer un fuera de juego en un futbolín. Los públicos por los privados, y los privados por los públicos, se hace un arte del mirar hacia otro lado.
  8. A todos esos defectos, se suma el de la autocomplacencia, la falta de crítica, el renunciar a arreglar lo que está torcido: no estamos tan mal, nuestro Sistema funciona razonablemente bien, ya se sabe lo que son estas cosas. En otras partes funciona peor.
  9. Y dejo para el último el pecado que acabó con la Torre de Babel, el atroz pecado de la desunión, que enfrenta a los que tendrían que comportarse como hermanos. La Ciencia contra la Tecnología, y las dos contra la Innovación, y a la inversa. La Cultura contra la Industria. Todos contra todos, en la batalla por los fondos públicos, todo vale.

Seguro que me dejo alguno, seguro que no todos tienen la misma gravedad. Pero todos los que te he contado están presentes, en mayor o menor medida. En el Sistema Vasco, y en el Español, y en el Europeo, y en el de cada Territorio Histórico, y en el de cada Comunidad Autónoma… El que esté libre, que tire la primera piedra.

Y me preguntaréis, y tú, Guiller, cómo aguantas en medio de semejante lodazal. Pues por dos cosas:

  • una porque con el tiempo todos los pecados te contaminan, y te vas acostumbrando. Ya no duele como al principio, te vas “institucionalizando” ¿o te piensas que conozco estos pecados sólo de vérselos a otros? No, tan pecador soy como todos, a veces el peor, porque he visto mucho más de lo que otros ven y he callado, he sido cómplice con mi silencio.
  • y dos, porque en este charco resulta que tenemos metida una de las ruedas tractoras del cámión del futuro de nuestra economía, y si nadie se tira al fango a empujar para ver si lo sacamos, me temo que aquí se hundirá. Los que comentan la jugada desde el borde de la mierda tienen muy buena perspectiva, una lástima que su hombro no llegue para empujar.

¿Nos acabarán devorando estas arenas movedizas, o seremos capaces de sacar el camión del barro?

Le oía esta mañana en una magnífica intervención a la Secretaria General de Confebask “Valores que construyen proyectos”, y en su mensaje estaba la respuesta a esta pregunta, y también a la salida de la crisis. Tan sencillo y tan difícil como recordar los valores de toda la vida, los que hemos aprendido de nuestras madres y de nuestros padres: “Las cosas se hacen bien, o no se hacen”: el esfuerzo compartido, la asunción de riesgos, la humildad, la perseverancia, el aprender de nuestros errores…

Si somos capaces de seguir esos consejos, saldremos del Infierno, seguro. Aunque, como hemos sido muy pecadores, antes de llegar al cielo, nos tocará pasar por el Purgatorio… Allí os espero, en el siguiente post (Dante recorrió el infierno en 24 horas, no sé yo si a mí para mañana me habrá dado tiempo…)

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