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El marco institucional del I+D+i anda esta semana con movimiento. Este martes el Consejo de Gobierno aprobó el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015 aquí en Euskadi, y hoy en Madrid nombran al nuevo Secretario de Estado de Ciencia, Desarrollo e Innovación en el Ministerio de Economía y Competitividad. Transversalidad y vinculación con la reactivación económica son características comunes a las dos noticias.

Para que os hagáis una idea, aproximadamente un 45% de los fondos que dedicamos a esto del I+D en Euskadi vienen de lo público, y la parte pública se reparte entre Comunidad Autónoma (73%), Estado (13%), Diputaciones (7%) y Europa (7%). Así que el PCTI 2015 y los planes de la nueva Secretaría de Estado tienen una capacidad notable de transformar nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, sobre todo el primero de ellos.

Por esa razón, con el PCTI 2015 he llegado a desarrollar una relación que se parece a la que mantiene el viejo pescador de “El Viejo y el Mar” con el pez espada, o como la del Capitán Ahab con la ballena blanca. Tiene un punto de obsesión, un punto de oscuridad también, como todas las obsesiones.

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La mía ya la conocéis. Para transformar Euskadi en la Florencia del Segundo Renacimiento, el PCTI2015 tendría que tener un poco de la “Divina Comedia”, il Duomo de Santa María del Fiore y el Codex Leicester. Con eso me conformaba…

En realidad sí lleva algo de la Divina Comedia: el PCTI 2015 lleva los mismos ángeles y demonios que tiene nuestro Sistema. Tiene su parte de infierno, su parte de purgatorio y su parte de cielo

Me huele a cielo que se haya mantenido el objetivo de llegar al 3% de inversión en I+D en 2015, y también el compromiso de evaluar cada año el avance del plan. Huele a azufre la complejidad que arrastra todavía nuestra arquitectura institucional, lo difícil que resulta trabar pactos estables interdepartamentales e interinstitucionales. Esa parte es quizá lo que más desactiva la implicación privada: nuestro sistema sigue siendo demasiado complicado. Esa complejidad ha hecho que el proceso de elaboración haya tenido un poco de purgatorio, y sólo gracias al compromiso y la actitud positiva de algunas personas ha sido posible que finalmente saliese adelante.

El largo período de elaboración del PCTI 2015 ha sido para mí como la dolorosa persecución del pez espada del viejo con los ojos del color del mar, como el cerco interminable de Ahab al cetáceo albino. Ahora el proceso de elaboración ha acabado y el PCTi 2015 está aprobado, y yo me acuerdo del momento en que el pez ha dejado ya de moverse, y el pescador lo acerca a su barca.

Empezó a tirar del pez para ponerlo a lo largo del costado, de modo que pudiera pasar un sedal por sus agallas, sacarlo por la boca y amarrar su cabeza al costado de proa. “Quiero verlo –pensó–, y tocarlo, y palparlo. Creo que sentí el contacto con su corazón –pensó–. Cuando empujé el mango del arpón la segunda vez. Acercarlo ahora y amarrarlo, y echarle el lazo a la cola y otro por el centro, y ligarlo al bote.”

–Ponte a trabajar, viejo –dijo. Tomó un trago muy pequeño de agua–. Hay mucha faena que hacer ahora que la pelea ha terminado.

Así que mi primera valoración, igual que la del viejo pescador, es que nos queda mucha faena por hacer, ahora que la pelea ha terminado. El puerto del PCTI nos espera en 2015, y hasta entonces queda mucho viaje. Nos puede ocurrir como al viejo de Hemingway o, peor todavía, como al capitán del Pequod, que el cetáceo nos arrastre a las profundidades, amarrados a su lomo.

Seguiremos hablando del PCTI 2015 por aquí, dejaremos un link por aquí al documento en cuanto el Gobierno lo haga público (Carlos seguro que nos puede adelantar un post con detalles interesantes). Hablaremos también de la nueva Secretaría de Estado, y no se nos olvidarán los planes de las Diputaciones y de la Comisión europea, que tienen también mucho que decir.

El próximo año 2012 tiene pinta de que el océano no nos va a facilitar la tarea de llevar los planes a puerto. Los consejos que se da a sí mismo el viejo pescador volviendo a puerto me sirven a mí, por eso te los cuento, con mis mejores deseos para el nuevo año.

“No seas idiota – dijo en voz alta –. Y no te duermas.

Gobierna tu bote. Todavía puedes tener mucha suerte.”

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Bonus Track

Si no has visto que el corto que hizo Aleksandr Petrov en 1999 y tienes un ratillo libre, no te lo pierdas. Difícil decir qué es mejor, si el relato de Hemingway, o la magia de los colores del ruso.

El florentino Maquiavelo es muy conocido por una frase que no escribió nunca (”el fin justifica los medios”), y muy poco conocido por lo que realmente escribió. Por ejemplo, dedicó interesantes capítulos a la Fortuna.

En esencia, venimos a llamar Fortuna a todo aquello que nos afecta y no sólo escapa a nuestro control, sino incluso a nuestra capacidad de entendimiento. Sobre si la Fortuna es azar o es destino han hablado muchos (como Einstein, por ejemplo) y ya hablaremos en Thought también algún día. Maquiavelo, sin embargo, no está tan interesado en entender las leyes que rigen la Fortuna, sino en cómo podemos enfrentarnos a ella (más ingeniero que científico, podríamos decir).

En un mundo cada vez más complejo, la Fortuna es cada día más poderosa, y más canalla (basta con echar una mirada a las bolsas mundiales o, más cerca, a nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, ¿verdad?). Entre eso y mi creciente interés por el Renacimiento, he decidido refrescar mis lecturas maquiavélicas.

Zubiaurre - El marino vasco

¿Cómo navegar contra la perversa y esquiva Fortuna? Maquiavelo deja algunos consejos de utilidad:

  • El primero, es tratar de evitarla. Maquiavelo recomienda esquivar la Fortuna, reducir su poder sobre nuestras vidas jugando con prudencia y con capacidad de anticipación. Dante hablaba de ello también “che saetta previssa vien piu lenta“. No podemos desviar las flechas que nos manda, pero si las vemos llegar de lejos, seremos capaces de reaccionar a tiempo.
  • El segundo, es tratar de doblegarla. Para ello, audacia, coraje e intrepidez (esto ya se sabía desde antiguo, Virgilio escribió en la Eneida lo de “Fortuna audaces iuvat“, la Fortuna ayuda a los audaces). La confianza en nuestra capacidad de construir nuestro futuro es el arma más poderosa que tenemos. Ya sabéis lo que me gusta hablar de la esperanza, la memoria de nuestro futuro.
  • En el tercero (y en este caso el orden si importa), llegamos a la capacidad de adaptación, la espera activa. Entender los signos de los tiempos, entender lo que mueve a las personas, aprender de las lecciones magistrales que nos va dejando la Historia. Hay que preparar y esperar las ocasiones, no malgastar las fuerzas en batallas perdidas, esperar al momento en que el viento caprichoso de la Fortuna sople a nuestro favor, en el que la marea sobrepase la altura de los arrecifes para llegar al puerto.
  • Y por último, no dejar nunca de sonreir, incluso después del peor de los reveses. Ganamos y perdemos, y eso no tiene por qué hacernos más pequeños (aunque ambas cosas suelan producir ese triste efecto en las personas). Cada octubre lo recordamos aquí en Thought, así que no me extiendo.

Decía hace poco el genial Etxenike que el hombre del Renacimiento hoy no es posible, referido al conocimiento científico. Estoy muy de acuerdo, y lo extiendo también a “El Príncipe” de Maquiavelo. El concepto de liderazgo evoluciona, y ahora lo que necesitamos es una red de personas (mujeres y hombres, por cierto) que sea capaz de jugar en equipo. Los consejos sobre la Fortuna me siguen pareciendo útiles, y lo que haría falta sería trasladar esos consejos a la lógica de funcionamiento de esa red.

¿Me ayudaríais a reescribir “El Príncipe”? (tendremos que empezar por buscar un título menos monárquico y menos machista ¿verdad?). Si os parece, antes de escribirlo, vamos a ver si lo ponemos en práctica para transformar nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Miremos a los ojos de la Esquiva Fortuna, que nos está ahora enseñando las afiladas uñas de sus arrecifes, sonriendo porque sabemos que la marea y el viento propicio llegarán, y con prudencia y audacia seremos capaces de llegar al puerto.

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Bonus Track 1.

Dos lecturas para quien quiera profundizar en los consejos de Maquiavelo estas Navidades (se leen en un pis pas):

Por cierto, ha llegado también a mis manos un interesantísmo libro publicado en 2008 por la Cambridge University Press “The Cambridge History of Political Thought 1450-1700” centrado en las transformaciones del Renacimiento. Super interesante.

Ya sin tener que pedir permiso a Sinde, si estáis interesados os hago llegar una copia digital de estas tres lecturas a los lectores empedernidos que me lo pidáis.

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Bonus Track 2.

La excelente organización de las Jornadas de Consejos Sociales de las Universidades Españolas (la Secretaría del Consell Social de la Universidad Politécnica de Valencia) han tenido la amabilidad de remitirme la grabación de la charla de la que os dejé las transparencias hace unas semanas. Hablé del Renacimiento y de Maquiavelo, y de la necesidad de trabajar juntos, me repito bastante…

Por cierto, me refiero al informe de Battelle de 2011, acaba de salir ahora el de 2012. Si estos temas te interesan, el informe te resultará de gran utilidad, te dejo el link: http://www.battelle.org/ABOUTUS/rd/2012.pdf, y ya os traeré por aquí algunos gráficos.

Han salido esta semana las estadísticas del INE que os avanzaba hace unos días. La verdad es que las agencias estadísticas en Euskadi (EUSTAT) y en España (INE), hacen un flaco favor a la credibilidad del indicador del (Gasto en I+D/PIB):

  • Para 2009, EUSTAT dio la cifra del 1,98%, mientras que el INE dio el dato de 2,06%
  • Para 2010, EUSTAT ha dado la cifra del 2,06%, mientras que el INE ha dado el dato del 1,95%

Así que lo dejaremos en que andamos cerca del 2%, mientras que España sigue sin llegar al 1,4%. Por cierto, llama la atención que las 4 Comunidades líderes (Madrid, Navarra, País Vasco y Catalunya) descienden este año, según los datos del INE.

Estadistica 2000-2010

Leía esta semana un artículo que escribió en Mayo de este año Ben Bernanke, el Presidente de la FED (el Banco Central en USA), opinando sobre si el Gobierno debia apoyar el I+D y cómo. Es como las estadísticas: después de leerlo tres veces, sigo sin saber qué quiere decir el amigo Ben, que es del club de los que nadan con la ropa puesta, para no perderla.

Básicamente, hace como los abogados, se dedica a sembrar dudas razonables: puede parecer que esto del I+D hace bien a la economía, aunque habría que hacerlo bien. Acaba echando una bronca a las estadísticas: si tuviésemos buenos indicadores, y se demostrase que el I+D tuviese un efecto líneal en la economía, pues entonces ya no tendría dudas.

Así le va al dólar y a la economía mudial, con semejantes genios al frente de los Bancos centrales, que no se han enterado todavía de que la realidad es bastante más compleja que los modelos líneales con los que tratan de explicarla.

Desde que Lorenz sentó las bases de la teoría del caos, la ciencia está tratando de entender el funcionamiento de los sistemas complejos y de construir herramientas que nos ayuden a convivir con el caos de forma más razonable. Gracias a eso, entre otras cosas, los mapas del tiempo cada vez son más fiables. Esta semana me ponía José Luis Jiménez Brea sobre la pista de algunos estudios que tratan de aplicar estos temas a la gestión en tiempos de incertidumbre (si os interesa, Hobest tiene una interesante página para abrir el apetito: Teoría del caos y dinámicas organizacionales).

Tendríamos que ser capaces de aplicar estas herramientas también a nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, cuya complejidad crece día a día. Tendríamos que ser muy didácticos con los banqueros, con los políticos, con la sociedad, para explicar por qué es importante seguir invirtiendo en generar conocimiento, a pesar de que a nuestro alrededor crece el caos y que las estadísticas y los sistemas líneales se nos han quedado anticuadas para explicar lo que ocurre.

Me quedo de momento con uno de los principios más conocidos que aplican en los sistemas caóticos (has oído hablar del “efecto mariposa” ¿verdad?): las acciones más pequeñas pueden tener las consecuencias más grandes. Esta semana me quedo con dos mariposas:

  • Por tercer año consecutivo, un grupo de personas comprometidas han sido capaces de liar más de 100 voluntarios y a instituciones y empresas muy diversas para el milagro que es First Lego League Euskadi. Dedica un ratillo a disfrutar con el vídeo, te llenará de esperanza.

  • Un emprendedor, uno de los Médici, acaba de poner en marcha en Madrid una iniciativa imaginativa y radicalmente innovadora: Cink Emprende. Espectacular.

http://www.cink-emprende.es/

Cinco mil novecientos tres millones de euros, o lo que es lo mismo, más de mil millones de euros al año, hemos invertido en Euskadi en I+D en los últimos cinco años, desde 2006 hasta 2010 (fuente Eustat). Si añadimos la innovación tecnológica, estaríamos hablando de más de dos mil millones de euros invertidos al año. ¿Es mucho en los tiempos actuales de crisis, cuando los problemas de recaudación empiezan a amenazar la prestación de algunos de nuestros servicios públicos esenciales, como la educación, la sanidad o las ayudas sociales…?  ¿Se trata por el contrario de una inversión insuficiente, si queremos asegurar nuestro futuro y el mantenimiento al menos de nuestros actuales niveles de bienestar?

Personalmente estoy convencido de lo último. Sólo una inversión suficiente en conocimiento e innovación nos podrá situar en situación de competir con otras regiones que sí están realizando este esfuerzo. Esto lo reconoce desde Barack Obama en EEUU (la innovación no sólo cambia nuestras vidas, sino que constituye nuestra forma de ‘ganarnos la vida’), a José Manuel Barroso y la Comisión Europea (una ‘economía inteligente’ como uno de los tres pilares de la Estrategia Europea 2020).

Sin embargo y de cara a los más escépticos, creo que es necesario aportar datos objetivos para probar esta afirmación. Porque en estos tiempos de zozobra e incertidumbre, existe el riesgo de que políticos de nuevo cuño y variadas ideologías, recién llegados a puestos de responsabilidad, opten por la solución más fácil a priori, esto es, aplicar la tijera por igual a todos los capítulos , y reducir el apoyo y por tanto las apuestas en esta materia.

En primer lugar, partimos de una definición de innovación que relaciona la misma con ‘la puesta en valor del conocimiento en el mercado’. No coincide exactamente con la declaración del Manual de Oslo, pero sin embargo permite entender la innovación como un ‘resultado’, un output, cuya medida tiene que expresarse en términos económicos o de crecimiento económico por tanto. Asimismo entiende el conocimiento como un input, como una variable de entrada para la ecuación del crecimiento económico.

Esto nos lleva a la teoría macroeconómica que relaciona el crecimiento económico de cualquier país o región (output económico) con las inversiones en capital humano y en capital físico (inputs económicos). Tradicionalmente el resto de esta ecuación era la parte de crecimiento económico que no se podía explicar por las inversiones en tangibles, y se denominaba PTF (Productividad total de los factores). Dicho de otro modo, la PTF se asociaba a la innovación en general, o sea la forma en que gestionamos los inputs disponibles para conseguir un mayor output.

La OCDE, en su reciente análisis del País Vasco (Innobasque), analizaba como habían cambiado las diferentes fuentes de crecimiento económico del mismo a lo largo de los últimos años (basada en estudios de Erauskin-Iurrita en 2008):

 OCDE

Como se observa en la gráfica, la contribución de la innovación (PTF) tuvo un papel muy fuerte en la explicación del crecimiento económico del País Vasco entre 1986 y 1995 (aportó en casi 2/3 partes del mismo), pero lo perdió en los años siguientes, en favor de las contribuciones del capital y del trabajo. Desde 2004 sin embargo la innovación está volviendo a recuperar el protagonismo, aportando un 58% del crecimiento económico aproximadamente, posiblemente como resultado de las fuertes inversiones desarrolladas desde comienzos de los años 2000 en nuestro sistema de innovación.  

Una vez comprobada la contribución de la innovación al crecimiento económico del País Vasco, ¿en qué tipo de innovación debemos invertir? ¿En ciencia, en tecnología, en innovación tecnológica o no tecnológica? Es difícil dar una respuesta a esta pregunta, pero dadas las limitaciones  derivadas de nuestra estructura de empresas (predominan las pequeñas y medianas), así como nuestra falta de infraestructuras de gran ciencia, parece razonable pensar que la ‘innovación’ debería tener un protagonismo más importante, frente al esfuerzo en I+D más característico de regiones y países líderes (en Japón, Alemania y EEUU el 85% o más del gasto en I+D procede de grandes empresas, mientras que en el País Vasco sólo era del 28% en 2007, según la OCDE).

Así revisamos ahora el trabajo desarrollado por NESTA, la agencia de ciencia y tecnología del Reino Unido, sobre los denominados ‘intangibles de innovación’. Con el mismo enfoque macroeconómico descrito anteriormente, NESTA ha ido más allá, añadiendo a la ecuación del crecimiento económico un término más, correspondiente a la inversión directa en innovación de las empresas. De esta manera ha podido calcular la contribución al crecimiento económico que tiene esa inversión directa por parte de las empresas, mientras que en el residuo o PTF se ha recogido la contribución indirecta derivada de los ‘desbordes de conocimiento’ (spillovers) originados por las inversiones en conocimiento e innovación del resto de agentes, tanto públicos como privados.

En su trabajo NESTA no se ha limitado a contabilizar sólo las inversiones en I+D e innovación tecnológica, sino que las ha ampliado, incluyendo las siguientes 7 categorías de ‘intangibles de innovación’:

  1. Investigación y Desarrollo
  2. Diseño
  3. Propiedad Intelectual
  4. Desarrollo de Software
  5. Formación
  6. Mejoras organizativas (innovación organizativa)
  7. Marketing y publicidad (innovación de mercado).

Las principales conclusiones del trabajo de NESTA se resumen, en primer lugar, en que las inversiones totales del sector privado del Reino Unido en intangibles de innovación han supuesto un 13%-14% de su Valor Añadido Bruto (VAB) de mercado durante los últimos 20 años y actualmente son superiores incluso a las inversiones en tangibles económicos (capital y trabajo).

Todavía más importante, la contribución al crecimiento económico de esta inversión en innovación ha sido del 63%, sumando una media al año de 1,41 puntos de productividad (un 23% se debe a las inversiones directas de las empresas en intangibles, mientras que el otro 40% se debe a los desbordes de conocimiento causados por las inversiones en innovación del resto de empresas y agentes de ciencia y tecnología).

 NESTA

Hasta 2007 el Reino Unido creció en sus niveles de productividad, con la innovación aportando dos terceras partes de ese crecimiento. En 2008 y por efectos de la crisis económica, se perdió productividad, una pérdida que sin embargo hubiera sido mucho mayor de no haber continuado invirtiendo en intangibles de innovación.

El trabajo de NESTA ha permitido no sólo contabilizar la inversión de sus empresas en cada una de las 7 categorías de intangibles anteriores, sino estimar la contribución al crecimiento económico de cada una de ellas, calculando sus tiempos de retorno y particularizando además para diferentes sectores (industria, banca y finanzas, servicios para empresas, etc.) Para más detalles se puede consultar su informe ‘Driving economic growth. Innovation, knowledge spending and productivity growth in the UK’.

http://www.nesta.org.uk/publications/assets/features/driving_economic_growth

Más allá de continuar en estériles debates  sobre la utilidad  o no de nuestra inversión en ciencia, tecnología e innovación, creo que merecería la pena desarrollar un trabajo similar al de NESTA en el País Vasco. De esta forma no sólo podríamos calcular mejor nuestras inversiones reales en innovación (tanto tecnológica como no tecnológica), sino también y más importante estimar de una forma homologada su contribución real al crecimiento económico. Esto supondría el mejor instrumento de monitorización y evaluación de nuestro sistema vasco de innovación, que pueda ayudar a orientar nuevas y mejoradas políticas de ciencia, tecnología e innovación.

Hola, soy guiller del futuro, escribo hoy mi post número mil en Thought in Euskadi.

A guiller del presente le tocaba justo hoy hace 19 años escribir su post número cien, pero he recordado que ese día le llevaban los demonios y no pudo escribirlo. Ya le conocéis, guiller en aquella época era un cascarrabias: que si el exilio, que si las revoluciones, que si el PCTI 2015…. A veces era un poco “palizas”, la verdad…

He pensado que tenía que remediar aquel error: he aprendido con el tiempo que la perseverancia es la clave para transformar. Así que he cambiado la fecha del ordenador, y he decidido escribirlo por él. Ha sido fácil, en vez de 2030, he puesto 2011, supongo que aparecerá bien ordenada en el Blog…

Tengo ya 65 años, aunque tardaré algunos más en jubilarme. Lo cierto es que sigo siendo bastante impaciente y cascarrabias, y todavía hay días que los demonios interiores me arrastran… Me sigue gustando leer, escaparme al monte con mi nieta y mi nieto, jugar al ajedrez con ellos, ponerles acertijos y llevarles al cine. Nire bilobak lortu du, azkenean, euskara ikasi dut.

Sigo viviendo en Sestao, que ha cambiado mucho en estos veinte años: el Centro de I+D que creó Arcelor Mittal hace dos décadas ahora es el Centro líder mundial en investigación en acero. Los tecnólogos del Centro decidieron hace dos años liberar todas las patentes de sus investigaciones, para que fuesen usadas libremente por la comunidad investigadora, han sido una jugada muy valiente y les ha salido muy bien.

Por cierto, el Centro es propiedad de las personas que trabajan en él. En muchos otros sitios de Euskadi ha dejado de haber empleados: las personas participan en la propiedad de las empresas en las que trabajan, Euskadi ha sido la cuna de un movimiento que ha transformado la economía global, que ha cambiado las reglas de juego que ahora son más abiertas y solidarias.

Vengo de buen humor, he estado paseando con mis alumnas y mis alumnos, les he estado enseñando mi lección favorita: el paralelismo entre el papel de Florencia en el Renacimiento, y Euskal Hiria en el Segundo Renacimiento. Vienen de todo el mundo para aprender en nuestra Universidad, que ocupa los primeros lugares en los rankings de las mejores universidades del mundo, en tecnologías aplicadas para la industria del conocimiento y también en innovación social.

Y después de clase, me he sentado junto a la ría un ratillo para escribir mi post, sigo escribiendo casi todas las semanas. Soy un sentimental y escribo mirando la pantalla, aunque ahora ya casi todo el mundo usa “lentillas neuronales”, un sistema que inventó hace seis años un investigador de IK4 y que permite leer sin utilizar la vista, está en las quinielas para el Nobel de este año. Por cierto, me llamó un periodista para preguntarme si era cierto el rumor de que nos íbamos a juntar con Tecnalia, le tendré que preguntar a Jox ; ).

Me he cruzado con Joseba por la mañana, esta semana ha sido su cumpleaños. No sé cómo hace para mantenerse tan en forma. Le he dicho “¿te acuerdas cuando te dieron aquel premio Ingenia de la Fundación de la Escuela de Ingenieros a tu carrera (realmente, te lo dieron a mitad de carrera) y hablaste de la Euskadi del futuro que soñabas? Hoy te voy a copiar la idea…” Se ha sonreido, dentro de poco podrá por fin dar el relevo como Presidente del Instituto Europeo de Tecnología, y podrá vivir un poco más tranquilo.

Mañana coincidiremos otra vez en una reunión previa a la aprobación del PCTI 2040 (ahora lo hacemos cada diez años). Se está acabando el 2030 y todavía está bastante verde. Algunos andan con prisas por aprobarlo, pero ahora las cosas han cambiado y tenemos unas instituciones sólidas, comprometidas con el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, con personas que se han tomado muy en serio su papel en la gobernanza.

La primera Presidenta de Innobasque tenía un lema que le había enseñado su aita: “las cosas, o se hacen bien, o no se hacen”. A Txema le volvió un poco loco al principio, es algo que todos los Presidentes de Innobasque han adoptado como norma (volverle un poco loco a Txema, quiero decir).

Me he acordado de mis aventuras en 2011, y de las personas que me acompañaban en aquellos viajes (IK4, IDE, DBS, los Médici, Ekoberri…). He pensado en dejarles alguna pista del magnífico futuro que les espera, de todas las cosas buenas que han conseguido con su pasión, con su esfuerzo, con su trabajo. Pero creo que es mejor que los vayan descubriendo día a día: la esperanza es la memoria del futuro.

Escribir el post número mil (o número cien, si lo leeis en 2011) es una gran responsabilidad, tendría que dejaros una frase muy ingeniosa, un consejo muy valioso, recomendaros la mejor de las películas o el más apasionante de los libros… Me costaría mucho elegir, he vivido muchos años y cada vez tengo peor memoria.

De algunas cosas sí me acuerdo, y quizá eso pueda ayudarme a terminar el post.

Me acuerdo de las miradas cómplices, de las cervezas al atardecer, de los jueves al sol, de los encuentros Médici, de los correos a medianoche, de los comentarios en los posts, de la paciencia de mis amigos, de las comidas con el mantel lleno de sueños, de los brindis llenos de futuro, de las noches trabajando, de las mañanas madrugando, de la A8, de la A68, de la A8 otra vez… de los cafés mirando el mar, de las cimas de las montañas, de mis escapadas a Pirineos con mis hermanas. De las protestas en casa “Aita, deja de una vez el ordenador!!!!!!!”, y también de cuando mi ama le pidió a mi padre que me encuadernara los cien primeros posts de “Thought in Euskadi” por Navidades.

En la portada del libro, recuerdo que me escribieron el lema familiar de los Shackleton, junto a una foto preciosa del Endurance atrapado en el hielo: “Fortitudine, Vincimus” (Con coraje y esfuerzo, venceremos). En la contraportada, la mano de Maximus acariciando el trigo, y una frase “He ganado, por el color del trigo”.

gladiatorwheat

Gracias a todos por vuestra compañía, os espero en 2030.

besarkada bero bat. guiller.

EUSTAT I+D 2010

Como cada año, EUSTAT hizo público ayer el dato del indicador del Gasto en I+D/PIB  en Euskadi correspondiente al Ejercicio 2010, que ha alcanzado la cifra del 2,08%. Ya comentamos en su día las virtudes y defectos de este indicador: conducir un coche con la única información del indicador del depósito de combustible no es una buena idea.

Pero de vez en cuando conviene mirar cómo va. El objetivo que se había marcado el PCTI 2010 era alcanzar la cifra del 2,25%, partiendo del 1,54% que teníamos en el 2006. No hemos llegado al objetivo, nos han faltado sólo 111 Millones de Euros…

No hemos estado lejos. Hubiera bastado, dedicar los 80 Millones de Euros que dejamos de pagar al Estado cuando conseguimos la transferencia de I+D a finales de 2008. Ese presupuesto público, junto con la inversión privada que hubiera inducido, nos hubiera bastado para cumplir el objetivo que nos habíamos marcado…

Claro que aquello ocurrió en mitad de un cambio de Gobierno, y según se desataba la tormenta perfecta de la recesión: no era difícil despistarse. Y también, por qué no decirlo, sin unas instituciones sólidas en nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación y sin una vertebración e implicación sólida de la sociedad civil en la gobernanza de estas instituciones. Y con algunas personas de criterio con muchas dudas acerca de la rentabilidad de invertir en el I+D, y por tanto, con dudas de incrementar esa inversión.

Yo no tengo dudas, ya lo sabéis. Creo que tenemos que invertir más, mucho más en generar conocimiento. Para transformar, hace falta recursos. Y una gobernanza sólida. E investigadores, tecnólogos e innovadores comprometidos con la excelencia. En todo ello tenemos que trabajar, y para ello necesitamos recursos. Los alemanes en 2009 estaban en el 2,78%, ando esperando su cifra de 2010, porque su trayectoria deja pocas dudas… Por cierto, andan con un nivel de desempleo del 7% (lo mismo es porque no dudan).

Germany I+D

USA anda en esos niveles, 2,7%, más o menos el doble de lo que invierte España. La semana que viene, el INE publicará los datos para el conjunto del Estado, y para cada una de las Comunidades Autónomas. A ver cómo han ido Madrid, Navarra y Catalunya, que suelen acompañar a Euskadi en las posiciones por encima de la media. Lo mismo nos ponemos los primeros, sería la primera vez en la historia.

Precisamente ayer estaba en Valencia hablando de estas cosas, como ponente invitado en las Jornadas de los Consejos Sociales de las Universidades Españolas, organizadas con gran acierto por el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Valencia. Varios Presidentes de Consejos de Universidades de otras Comunidades me hablaban con cariño y con respeto de Euskadi, de la apuesta que llevamos años manteniendo: en datos como el de la inversión en I+D, esta constancia y coherencia deja un rastro muy nítido.

Recordaban la visita que les hizo Pedro Luis Uriarte cuando estábamos poniendo en marcha Innobasque, y me preguntaron  qué tal iba nuestro proyecto, me pareció notar en algunos un punto de escepticismo… Les contesté que aquí seguimos, que algunos nos lo hemos creído, y no vamos a dejar de trabajar hasta que, en 2030, Euskadi se haya convertido en la Florencia de ese Segundo Renacimiento del que estamos tan necesitados.

Y para eso, tendremos que haber llegado al 5% de inversión en I+D sobre PIB. Y tendremos que haber reinventado nuestro Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Eso se hace con constancia, con la pasión de muchas personas trabajando juntas con ese objetivo.

Así hemos conseguido en 2010 romper la barrera del 2% y así conseguiremos en 2015 romper la barrera del 3%. Para entonces, tendremos que conseguir que todo funcione mucho mejor que ahora, que invertir más no basta: cada día tendremos que hacer más rentable esa inversión… Vosotros me ayudaréis ¿verdad?

En fin, de todo ello hablaré en mi post nº 100, la semana que viene.

Bonus Track 1.

Os dejo a un link a un par de artículos interesantes que tienen que ver con la temática del post:

. And The King of R&D Spending Is…

– R&D Spending And Profitability: What’s The Link?

Os dejo también las transparencias que utilicé en la charla que di el martes en el “IX CURSO SOBRE I+D+i EN EUSKADI. JOVENES EN LA INVESTIGACION“. La verdad es que siempre acabo hablando de mi libro ; )

Después de unos cuantos meses por algún otro sitio, volvemos a ”Thought in Euskadi”. Espero que Guiller no se haya sentido muy solo.

Nos han encargado coordinar un Seminario Internacional sobre “Europa y los Retos del Desarrollo: Más allá de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, que se celebra ahora en Bilbao los días 17 y 18 de noviembre de 2011.

Os adjuntamos el artículo que ayer nos publicó El Correo al respecto y os incluimos el enlace a otro artículo que hoy nos edita el DEIA.

mapa pobreza mundial.indd

El contexto actual de este otoño de 2011 en Europa es el de toda una región  atemorizada por la crisis económica. Los ciudadanos europeos siguen expectantes pero con desconfianza la actuación de los responsables políticos europeos, especialmente respecto a las medidas de rescate a Grecia, el eslabón más débil y pesado de la “cordada” europea, que amenaza con arrastrar al resto. El ambiente social generalizado es de inseguridad y miedo al futuro, cada jornada gran parte de la población anda pendiente del comportamiento de las bolsas de valores o los tipos de interés y es muy consciente de que la moneda única está amenazada y varios de los países de la zona euro están siendo sometidos a un fuerte ataque especulativo.

 

¿En esta situación inquietante, en que la única y absoluta prioridad es la crisis económica, puede seguir habiendo espacio para la solidaridad con los países pobres?, ¿en medio de este clima de alarma por nuestros problemas internos, tiene aún sentido seguir apostando en Europa por la cooperación al desarrollo hacia otros países?

 

Once años después de la Cumbre del Milenio en la que se adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio por las Naciones Unidas, en un escenario absolutamente diferente, con una nueva geopolítica y geo-economía mundial con nuevos actores, se hace necesario tanto un análisis sosegado sobre el grado de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a fecha de hoy y de su proyección al 2015, como una actualización de la agenda del desarrollo, las políticas de cooperación y las reglas de comercio internacional. Es clave también una identificación y reconocimiento de los obstáculos y dificultades que sufren los países pobres para abordar su propio desarrollo y propiciar que las propias sociedades puedan ser de verdad los sujetos activos de su avance.

 

A la vez que seguimos potenciando lo que funciona bien en cooperación al desarrollo (el trabajo de las instituciones, agencias y ONGs –tanto locales y nacionales como regionales e internacionales- que lo hacen bien y que activan las imprescindibles corrientes de solidaridad a todos los niveles), ¿no deberíamos permitir y propiciar más decididamente que los países pobres puedan adoptar una estrategia múltiple de desarrollo económico?

Si para los “países ricos”, además del papel clave de la sociedad civil, la educación y la cultura, sus apuestas de crecimiento pasan por consolidar la gobernanza democrática y unas instituciones fuertes (eficaces y transparentes garantes del estado de bienestar) y por afrontar profundas transformaciones internas, a través de la innovación, la cultura del emprendizaje, la promoción de una economía basada en el conocimiento y en la apertura al exterior, ¿acaso no son precisamente también estos los factores clave que deben sustentar las estrategias de desarrollo de los “países pobres”?

 

Es verdad que en estos últimos años ha habido una notable reducción de la pobreza en el mundo, pero paradójicamente aumentan las desigualdades, tanto a nivel mundial como dentro de muchos países. Y todavía una gran parte de la humanidad vive a espaldas del progreso y no tiene acceso a un mínimo de desarrollo que le permitiría llevar una vida digna. ¿Es posible abordar en serio este desafío básico?

 

Más bien existe el riesgo real que, por la crisis económica, paulatinamente la cooperación al desarrollo empiece a desaparecer de las agendas políticas y de los presupuestos anuales de las administraciones públicas y que por inercia, casi sin hacer ruido, haga mutis por el foro.

 

Los retos del desarrollo siguen estando ahí y el clima de incertidumbres nos azota, sin duda. Pero, pese a todo, a la crisis, a los miedos, al riesgo de xenofobia y tantos problemas, Europa debe apostar de nuevo y de forma renovada por su propio modelo que le ha caracterizado hasta ahora y le ha dado sentido y prestigio: El del estado de bienestar, de sociedades inclusivas y democráticas. Europa debe reforzar hacia dentro estos valores y modelo y, a la vez, debe responsabilizarse de seguir transfiriéndolo al resto del mundo, a través de una actualizada e innovadora cooperación al desarrollo situada en el actual contexto internacional. ¿No tendría Europa, junto con el resto de los países, que plantearse algún nuevo sistema de gobernanza para las cuestiones de desarrollo?

 

Los días 17 y 18 de noviembre, el Instituto de Demócratas Europeos y Sabino Arana Fundazioa, organizan en Bilbao el Seminario sobre “Europa y los Retos del Desarrollo: Más allá de los Objetivos de Desarrollo del Milenio” para abordar de frente estas cuestiones y dar claves, a través de un paquete de propuestas, para que Europa no sólo no renuncie ni abandone sus compromisos con el desarrollo a nivel global, sino que sea capaz de impulsar una agenda al desarrollo más allá del horizonte 2015 y de estos Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

La Estación del Exilio

Un amable lector de “Thought in Euskadi” me recordaba en privado que había una tercera vía, que había olvidado citar en mi último post volcánico. Entre los revolucionarios y los que quieren transformar el Sistema desde dentro, queda una tercera vía: el camino de los que voluntariamente deciden tomar el camino del exilio.

La comunidad científica es rica en exiliados, más o menos voluntarios, más o menos conocidos. Einstein pertenece al grupo de los más voluntarios y conocidos, y me han venido a la cabeza dos libros preciosos que nos cuentan sus últimos años en Berlín (El Mundo Alemán de Einstein, de Fritz Stern) (gracias por la pista, @Odilas), y los que después pasó en Princeton (112 Mercer Street: Einstein, Russell, Gödel, Pauli, and the end of innocence in Science, de Burton Feldman y Katherine Williams). A través de estas páginas descubrimos la “red social” de Einstein cuando no existían Linkedin, Facebook o Twitter, y las reflexiones y sentimientos de una de las mentes científicas más originales y brillantes que ha tenido Humanidad.

Antes funcionaban las cartas, escritas de puño y letra, las tertulias acompañadas por una tazá de café, las conversaciones en largos paseos bajo los árboles de Berlín y Princeton, que en otoño adquieren su tonalidad más rica. Hemos ganado en velocidad, sin duda, aunque no está tan claro que hayamos ganado en calidad…

He agradecido mucho el recordatorio: sin duda el exilio voluntario y activo es también una opción transformadora. Guardar las fuerzas para sumarlas en el momento decisivo, antes que dilapidarlas en una batalla desigual. De hecho, nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación es rico en exiliados, más o menos geográficos, que para coger distancia no siempre hace falta coger un tren. Personas en profundo desacuerdo con cómo funcionan las cosas, que han decidido que lo más inteligente era esperar el momento de volver.

A veces basta con elegir un refugio interior, desde el que poder seguir escribiendo cartas, desde el que poder seguir pensando en libertad, desde el que poder seguir compartiendo cafés y paseos con la comunidad de exiliados. Conozco a varios de estos refugiados del Sistema, que esperan pacientemente en la estación que han construido en sus vidas: ni indignados, ni resignados.

Esperan cosas sencillas, como un modelo de gobernanza en la que sus voces puedan ser escuchadas. Unas reglas de juego claras, orientadas a que los mejores puedan concentrarse en su trabajo, y a que el resto pueda ir mejorando. Un pacto sobre las cuestiones fundamentales que evite el desgaste continuo de unos contra otros.

Esperan en la Estación del Exilio, esperan la llegada de un tren cuya llegada ha sido ya anunciada, aunque nadie sabe realmente si finalmente llegará, o cuál será el viaje que propondrá ese tren. La mirada se pierde en las vías que, de momento, siguen vacías.

Yo, mientras tanto, me imagino dentro de ese tren, asomado por la ventanilla, esperando el momento de llegar a la Estación. Será un instante, tendré unos minutos para decidir si sigo en el tren, o si me bajo en la Estación, que por fortuna lugares donde refugiarme, dentro y fuera de mi cabeza, nunca me han faltado. Siempre me quedará la familia, los amigos y las montañas.

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Probablemente lo decida mirando a los ojos de los que esperan en la estación. Quizá alguno decida subirse, otros se bajarán, para eso sirven las estaciones. Leeré su mirada, ni indignada, ni resignada, y decidiré qué debo hacer.

En el fondo de la decisión, estará la adivinanza que nos cuenta el protagonista de Origen (Nolan, 2010), y que me acompaña desde que la escuché. Ya sabéis que las adivinanzas son otra de mis muchas debilidades…

Te contaré una adivinanza. Estás esperando un tren, un tren que te llevara muy lejos. Tú sabes dónde quieres que ese tren te lleve, pero no dónde te llevara. Pero eso no te importa.

¿Cómo puede no importarte dónde vaya el tren?

La solución os la daré dentro de dos semanas, que escribiré mi post número 100 de Thought in Euskadi. Antes queda el número 99: la próxima semana, hablaremos del Gobierno ; )

Sobre el volcán dormido

Esta semana, hemos convivido con Todos los Santos, los Fieles Difuntos, Halloween y el Día de los Muertos. La verdad es que, cuando yo era pequeño, las fiestas tenían una explicación más sencilla, ahora mismo es un poco festival (la semana pasada, por poner otro ejemplo, el martes descubrí que Segovia y Euskadi comparten ahora una fiesta: San Frutos y San Estatuto…).

A mí, entre el volcán que está despertando junto a la Isla del Hierro, las imágenes del Día de los Muertos en México y los comentarios que me habéis dejado en mi reciente visita al Infierno, me ha venido la cabeza el libro de Malcolm Lowry “Bajo el Volcán”. También hay una película del mismo título inspirada en el libro (Huston, 1984) que se deja ver, aunque el libro en este caso llega mucho más dentro, más profundo. La acción transcurre en las 24 horas del Día de los Muertos, en Cuernavaca, bajo la atenta mirada del volcán Popocatépetl, que este año está también juguetón.

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El libro es un amargo descenso a los infiernos, no deja demasiado espacio para la esperanza. Quizá por eso se inicia con la cita de la tragedia griega de Antígona, que nos recuerda que podemos superar muchos retos, aunque el de la muerte nos estará siempre esperando. Antígona y el protagonista de Lowry encuentran finalmente la muerte por enfrentarse al poder pero, antes de morir, visitan la oscura morada de la desesperación. La primera se ahorca (en su favor hay que decir que lo hace dentro de la tumba en la que le habían enterrado en vida) y el segundo acaba sus días alcoholizado (también a éste, por cierto, le ayudan bastante a morir).

La moraleja es clara: quien se enfrenta al sistema, debe calcular el riesgo de la desesperación, y también el riesgo de que el poder le ayude todo lo que pueda a encontrar la puerta de salida. Por cada revolucionario que consigue derrotar al sistema, hay cientos enterrados que no lo consiguieron, derrotados por su propia desesperanza o por el poder (y muy frecuentemente por una combinación de ambos).

La alternativa es tratar de cambiar las cosas desde dentro del sistema, buscar la luz entre sus huecos (habrás visto “La Lista de Schlinder” (Spielberg, 1993)…). El riesgo aquí es el de que la inercia acabe por ganar la partida, y acabes formando parte del sistema que querías cambiar. Una broma macabra ¿verdad?, no sé si es mejor el destino de Antígona…

Si en Octubre me han hecho compañía los perdedores, en Noviembre lo harán los que se han enfrentado al dilema de asaltar las murallas o construir el caballo de Troya. Me acompañará también la esperanza de que, cuando llegue el momento, despierte el volcán dormido que les ayude a romper las defensas invencibles, que consigan abrir la puerta que separa a los que luchan desde fuera y a los que luchan desde dentro.

Celebraré así la Semana de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de este año, que estrenamos mañana. Pensando en lo poco que tenemos que celebrar, y en todas las cosas que nos quedan por cambiar (entre otras, que podamos llegar a esta fiesta unidos, y no divididos, como nos ocurrió en San Frutos…). Sintiendo bajo mis pies el volcán dormido, rezando para que despierte, y decidiendo si merece la pena acompañar a Ulises y a Oskar Schlinder, o tomar el camino de Antígona y Geoffrey Firmin. Mientras tanto, iré cantando bajito la canción que ayuda a Manny Calavera a cruzar el Mar de los Lamentos: “La lucecita del mar, voy a dejarla brillar…”

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Bonus Track 1.

Si tienes un ratillo, te puedes acercar mañana en Gasteiz a la inauguración de la Semana: hay que mantener las tradiciones.

O si eres de la legión de los que está desesperado y deseando cambiar todo, te aconsejo una visita al Business Global Conference, varios de sus ponentes vienen a hablarnos de cómo podemos hacerlo. Por cierto, una de las conferencias se titula “Del Infierno al Cielo”… (Gracias Nai, siempre estás atenta!)

Y si tienes jóvenes aprendices de brujos, no dejes de llevarlos el próximo domingo 13 a las Jornadas de Puertas Abiertas de los Parques Tecnológicos. A ver si nos mejora el tiempo un poquito, menudo finde de chaparrones llevamos…

Popocatépetl

Es curioso y divertido cómo unas cosas nos llevan a otras. Buscando de forma distraída alguna referencia de “Design Thinking” (por cierto, gente muy interesante anda detrás de la misma pista), he llegado a un blog dedicado al diseño que recogía en un post uno de los carteles que  Sir Paul Smith había preparado para la película que se estrenará por aquí en Diciembre “Tinker, Taylor, Soldier, Spy” (Alfredson, 2011)

Tinker Tailor

Juntar cine y ajedrez es suficiente para que me detenga un ratillo, ya sabéis. Lo insospechado es que, rebuscando algo más, me he dado de bruces con un artículo de “The Economist” publicado este mes titulado “Tinker, Tailor“, que está dedicado (qué agradable sorpresa) al retorno de la Política Industrial. Ya os he contado que la Política Industrial se está poniendo de moda otra vez. Y no sólo en nuestra vieja Europa, también en Estados Unidos y en todos los países emergentes.

El artículo es un recorta y pega de aquí y de allá, pero una de las referencias que cita me ha parecido muy interesante. Es un post que publicó en Abril de 2010 Dani Rodrick “The Return of Industrial Policy” (un título más evidente que “Tinker, Tailor”, ¿verdad?). Dani Rodrick es Profesor de Política Económica Internacional en Harvard, una persona interesante, le seguiré a partir de ahora en su blog y os contaré más cosas de este joven: le preocupan cosas parecidas a las que nos preocupan en Thought in Euskadi.

Los tres principios que propone para una política industrial sana me parecen tan buenos, que los voy a reproducir íntegramente (The Economist traduce bastantes artículos al castellano: no es muy buena traducción, pero sirve).

  • En primer lugar, la política industrial es un estado de ánimo más que una lista de políticas concretas. Los que la aplican con éxito entienden que es más importante crear un clima de colaboración entre el Gobierno y el sector privado que facilitar incentivos financieros. Mediante consejos, foros de desarrollo de proveedores, consejos consultivos en materia de inversión, mesas redondas sectoriales o fondos privados y públicos de capital de riesgo, la colaboración va encaminada a obtener información sobre oportunidades de inversión y cuellos de botella, lo que requiere un gobierno que colabora con el sector privado.

  • En segundo lugar, la política industrial debe recurrir tanto a las zanahorias como a los palos. Dados sus riesgos y el desfase entre sus beneficios sociales y privados, la innovación requiere rentas: rendimientos superiores a los que brindan los mercados competitivos. Ésa es la razón por la que todos los países tienen un sistema de patentes, pero los incentivos permanentes tienen sus costos: pueden aumentar los precios al consumo y acumular recursos en actividades improductivas. Ésa es la razón por la que las patentes tienen un plazo de expiración. Se debe aplicar el mismo principio a todas las medidas gubernamentales en pro de la creación de nuevas industrias. Los incentivos gubernamentales deben ser temporales y estar basados en los resultados.

  • En tercer lugar, quienes aplican la política industrial deben tener presente que va encaminada a servir a la sociedad en general, no a los burócratas que la administran ni a las empresas que reciben incentivos. Como protección contra el abuso y la acaparación, se debe aplicar la política industrial de forma transparente y responsable y sus procesos deben admitir a nuevos concurrentes, además de los establecidos.

El artículo en The Economist, lo resume muy acertadamente: el éxito de las políticas industriales depende, en última instancia, de los valores de las personas que están al frente de las mismas. Hace falta coraje para desconectar la respiración artificial de las ayudas públicas y ver morir una industria que ya solo sobrevive gracias a ellas. Hace falta honestidad para soportar las presiones de los poderosos grupos industriales cuando vienen a reclamar su parte de la tarta (quiero recuperar mis impuestos, es justo ¿no?). Hace falta audacia para atreverse a impulsar políticas de innovación que pueden fallar, porque no han sido probadas hasta la fecha. Hace falta humildad, para no olvidar nunca que la Administración hace eso: administrar recursos que pertenecen al conjunto de la Sociedad, no a quien los administra…

En las instituciones vascas que han liderado las políticas de promoción industrial, hemos tenido la fortuna de contar con personas que llevan esos valores en su mirada, y eso ha marcado la diferencia en los treinta años de autogobierno. Que siga siendo así treinta años más, y esta crisis no me dará miedo.

Siempre acabamos en las personas, en sus valores. ¿No ha acabado mal el viaje que seguía la pista de la canción que utilizan en inglés para deshojar las margaritas, verdad?

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